Thursday, January 24, 2008
El tiempo pasa...
Después, cuando quiero vivir nuevamente un recuerdo, a partir de esa fotografía comienzo a describirla a tratar de suponer las cosas que no son muy claras y el final es muy poco parecido a la realidad y varía de un momento a otro.
Me gusta mucho la fotografía, y quizás por eso elegí ese formato para guardar mis recuerdos. Pienso que esa imagen estática que a través de una cámara se inmortalizó permite que el sentarnos a ver fotografías sea más entretenido -para mi- que recetarme un largo video de XV años. Además nos permite rellenar vacíos con la imaginación.
Hace muchos años tomé una fotografía mental, decidí tomarla en blanco y negro porque era una imagen muy triste. Dos mujeres, una -de aproximadamente 70 años- lloraba con una mezcla de tristeza e incredulidad, mientras la otra -de unos 40 años- la abrazaba y contenía el llanto.
Eso fue todo lo que vi, y muy rápido porque yo iba en un autobús y ellas estaban paradas sobre la banqueta esperando un taxi. En realidad no sé si taxi o microbús, o quizás alguien las recogería para llevarlas a ver a su padre y esposo. Había tenido un accidente y les avisaron que tenían que llegar tan rápido como pudieran al hospital porque se encontraba muy grave, a sus 75 años una caída puede ser fatal. Esas dos mujeres lloraban cada una por razones distintas, la más anciana porque sabía que la muerte de su esposo la dejaba en soledad. En cambio, la más joven trataba de no llorar, porque sabía que ahora su madre y ella sólo se tendrían la una a la otra. Que en cuanto colgó el teléfono, después de escuchar la terrible noticia, había comenzado a ser el pilar de su casa.
La próxima semana se cumple un año de que mi abuelita falleció, y las fotografías de esos días, de días anteriores, comienzan a aparecer por todos lados en mi mente. Un año es mucho tiempo, un año de ausencia es más difícil de vivir que un año de alegrías. Pero si tratamos de usar la alegría para reponernos a la ausencia, un año de vida no es más que eso.
Aunque trato de evitarlo, cuando se me cruzan las fotografías me siento a verlas, lloro y rio un rato y después las vuelvo a guardar. Por suerte, hay más fotos que me gustan y me llenan de alegria que las que me entristecen.
Me imagino que a la mayoría de las personas nos pasa igual, o al menos debemos procurar que las fotos felices sean las mejor guardadas.
Tuesday, January 08, 2008
Cuando los reyes se van
Una que a veces pasaba era, cómo sabrían los reyes magos que yo era yo y merecía lo que me daban... Realmente no era importante cómo lograban entregar juguetes en todo el mundo, por qué a unos niños les llegaban más o menos regalos o simplemente dónde dejaban el elefante, camello y caballo mientras hacían su trabajo de entregar juguetes.
Daba una y otra vuelta en la cama sin poder dormir, atenta al más mínimo sonido que pareciera de reyes de oriente -no sabía, ni me interesaba, cómo era el oriente, ni en dónde estaba; obviamente tampoco sabía cómo sonaba un rey de oriente-. Cerraba mis ojos intentando conciliar el sueño, pero la angustia era superior.
Después de varias horas sin poder dormir, por fín, lo lograba. Pero no por mucho tiempo porque a las siete de la mañana ya estaba frente al árbol jugando con mis regalos. Yo era una niña normal, una vez mi hermano menor bajó a las dos de la mañana a ver qué habían traído los Reyes Magos
Mis papás, que yo no entendía en ese momento por qué, con mucho sueño veían a medias mis juguetes y seguian en la cama.
Esa misma dinámica sigui durante muchos años, aún cuando yo sabía ya la verdad acerca de los Reyes Magos y algunas veces había husmeado para ver qué me regalarían.
En qué momento de mi vida irme a dormir temprano un 5 de enero, ya no fue importante ni causante de ansiedad, no lo sé. Es una noche como cualquier otra, en la que la ilusión por la sorpresa del día siguiente ya no existe, se desvanecio con muchas otras ilusiones -como el pensar que yo había inventado el juego de las carretillas-.
La vida es un ciclo, y hace muchos años yo era la que estaba dando vueltas en mi cama como lombriz con sal. Hoy es un día normal, que me sirve para darle regalos a mi pequeña sobrina y disfrutarla con SU ilusión. Y mañana me tocará un diferente rol en este ciclo: seré una hacedora de ilusiones en mis hijos.
Exprimiremos lo más posible la amenaza de la ausencia de juguetes si se portan mal. Pero lo más importante es que cultivaremos en ellos la esperanza de obtener una recompenza por sus buenas acciones.
Jugaremos el rol que nos toca, y esperaremos el 6 de enero con una ilusión, con diferentes matices, pero finalmente la misma ilusión.
Monday, January 07, 2008
Bye bye love, bye bye sweet
A pesar de que fue como un torbellino, que entró a mi vida e hizo un desastre; tengo mucho que agradecerle y que no lo cambiaría. Recordemos que después de la tormenta viene la calma.
Al inicio se fue una de las personas que más quería. Pero siento que no la he perdido aún, porque la evoco cada que la extraño y ella viene cuando la necesito.
Además visité más iglesias que en la visita de las siete casas (es decir, cuando menos ocho) hasta que por fin me dieron permiso de casarme. Pasé gran parte del año en celebraciones pre-boda, y a dos centímetros de ponerme loca y romper invitaciones...
Al final, esa primer parte del año -los momentos estresantes - se borró , al menos por un momento, cuando vi la sonrisa del Juli, me tomó la mano y subimos juntos al altar. Tuve la boda de mis sueños porque a mi lado estaba, también, el hombre de mis sueños.
Para el año que viene tengo planes, deseos, ideas, gastos... pero mi principal porpósito es ser feliz y tratar de que las personas que amo sean felices.
Quiero al final -del día, año o de mi vida entera- sentir que viví tan intensamente como pude, que las personas extrañarán de mi lo que nadie más les podrá dar y que llené la vida de los que amo, como ellos llenan mi vida.
Julián, obviamente, es el regalo más preciado que la vida me dio y es lo que hace que aunque los torbellinos intenten destruir mi vida, vivirla, vale la pena.
Thursday, November 29, 2007
La estadística y yo

-¿ Te fijaste que fea falda traía la hija de la Cuquis Rodríguez?- diría el sillón.
-Pero eso del mal gusto debe ser de familia, la otra vez la propia Cuquis se sacó la carne de los dientes con la uña- respondería el refrigerador.
-¡Que ascoooooo!!!!- dirían al unísono.
Hay cosas que antes de que contaran los secretos de mi vida oculta les mandaría a quemar la tapicería, ponchar las llantas o arrancar los empaques (imaginen que el refrigerador le dijera al Juli que como tamalitos cuando digo estar a dieta)
Pero hay otras en las que no es necesario que hablen como para que puedan reflejar lo que realmente somos. Es más, deberían idear un test psicológico que se llame El factor cookie o fenomenología del historial.
En mi caso, si analizaran mi historial, sabrían primero mi género (no por la carencia de contenido no apto para menores, sino porque no entro a páginas para ver relojes o autos). Sabrían que soy blogadcita, que me encantan las páginas de literatura, que no tengo buena ortografía (pero sí un vínculo favorito a la RAE), que puedo imaginar el clima en Nepal, porque juego a la geografía de vez en cuando, y tantas cosas más.
También sabrían que a pesar de tener las fotos de La Boda en cada una de las máquinas que utilizo, me gusta verlas desde picasa. Manías al fín.
Pero hoy, en itunes, descubri que puedo ver cuántas reproducciones de una canción he hecho, y mi querido Agustín Lara, con su piano y mi canción favorita, Escarcha, se lleva el premio con 20 reproducciones en menos de un mes. Esta seguida muy de cerca por I've got my mind set on you, de George Harrison con 17 repeticiones (aunque esta tiene más de dos meses en mi colección de música). En tercer lugar, pisándole los talones a George está Elvis y I can't help falling in love with you. Los primeros 10 lugares se reparten entre Chavela Várgas, Agustín Lara, las luces de luna y Miguel Bosé
Sí, lo sé: soy una viejita. Una mujer que se siente sacada de película de los 40's, que desea tener en su casa una foto en blanco y negro, en la que no tenga una sonrisa que se robe la mitad de la foto, sino una seductora mirada, que se escapa hasta a la cámara .
Tengo que analizar más a fondo para saber el resultado del test psicológico de itunes y su estadística. Hasta el momento podrían saber de mi que me gusta tejer y me duelen las rodillas cuando llueve.
Friday, November 23, 2007
El checador
Hay también una mesita en donde pongo las cosas que se usan temporalmente, es conocida como memoria de corto plazo. Pero mi mesita es muy pequeña (porque quiero dejar el mayor espacio para los joyeros y los archiveros) y procuro que su velocidad de vaciado sea muy alta, pero a veces me excedo.Lo noto en pequeños momentos, pero trascendentes.
El checador es el mejor ejemplo. Todas las mañanas, más o menos a las ocho, camino hacia mi trabajo. Me concentro mucho y pienso en que debo llegar y fijarme perfectamente la hora en la que checo y recordar que lo hago.
Camino (continúa el pensamiento en el checador), abro la puerta (sigue la atención sobre mi credencial y el checador), saludo al policía (continuo con la idea), me paro frente al checador y de pronto como si alguien pasara junto a mi mesita y recogiera todos los pensamientos que estaban ahí apilados y los llevara al bote de basura, olvido ese instante. Ese preciso momento en que mi mano con la tarjeta en la mano pasa frente al reloj checador siempre es borrosa.
Lo recuerdo todo, mi camino, la puerta, el policía... borroso borroso y más borroso... llego a mi lugar y pienso: ¿Chequé? No puedo recordarlo y paso el resto del día tratando de recordar si chequé o no...
Algo muy parecido pasa con el momento de tomarme mis vitaminas, recuerdo cuando las saco del frasco, las pongo en la mesa, borrón, y ya no hay pastilla en la mesa. Pero el momento en que me la tomé se borra y no hay forma en que pueda recuperarlo.
He llegado a límites asustadores. El otro día mientras me bañaba pensaba en las actividades del día. Abrí la puerta del baño y tomé la toalla y mientras me sacaba descubrí que no recordaba si me había tallado el cuerpo o no. Por precaución preferí volverme a bañar (aunque no recuerdo si era la segunda o la primera vez en que lo hacía).
Solo le pido a Dios que no permita que un día comience a hacer limpieza en mi cuarto cerebral y tire todo lo que tengo en mis pequeños joyeros. La mesita de memoria de corto plazo puede seguir con esa dinámica, pero que las palabras, imágenes y sonidos que guardo como mis tesoros estén ahí siempre que necesite desconectarme de este mundo y sentarme a jugar con ellos.
Tuesday, November 20, 2007
De oídos y otros demonios
Ayer estabamos el Juli y yo trabajando en un proyecto de la escuela y mientras él me platicaba qué es lo que teníamos que hacer, vi la oportunidad para limpiar mis oidos con un cotonete.
¡Ohh que grave error!!! Eso es lo que los otorrinolaringólogos honestos me dirían si se enteraran. Claro que existe otra corriente de médicos que quizás agradezcan a los productores de cotonetes -porque además los venden en paquetes de 200- el que tengan trabajo por las personas necias como yo que introducimos cotenetes (y lápices, pasadores y alguna otra cosa) a nuestros frágiles y delicados oídos.
Pero bueno, ahí voy, comienzo a limpiarme la orejita, avanzo un poco más y siento que he encontrado mugrecita para extraerse muevo un poco el cotonete y...
¡Oh por Dios! El cotonete salió pero sin el algodoncito que lo recubre. No está en la cama, no esta en mi ropa. ¡Juli!!!
Me siento en la cama y meto otro cotonete en la otra oreja (con cuidado). Estoy calladita y tranquilita (lo que hubiera dado el Juli porque durara). Abro grandes muy grandes mis ojos, miro hacia un lado, miro al otro y no siento un cotonete en el oído en cuestión.
El Juli trajo una lámpara, unas pinzas, más cotonetes y nada. Tuve que ir con mis papás. Más pinzas, más manos, más cotenetes y de la punta del cotonete ni sus luces. Me lavé mi orejita y mi oído con agua caliente y nada.
...
-¿Juli podemos hacer una prueba de sonido?-
-Te amo loquita- me dice muy suavecito en el oido que se tragó la punta de un cotonete.
-Sí, la prueba de sonido salio bien
Y el cotonete aún no ha salido, llegamos a la conclusión de que aparecerá en unos días por ahí y que mi oído no pudo tragárselo así como así. Seguiré atenta a mi oído y si lentamente dejo de oir y comienzo a quedarme sorda (y no gorda), tendré que ir con el otorrinolaringólogo, a escuchar -a medias- sus regaños y soportar mi pena.
Thursday, November 08, 2007
Todos Santos
Para mí el día de muertos es la celebración más rica en tradición en México. Todo su olor y color los tengo guardados en mi memora desde que era muy pequeña. En mi casa acostumbramos poner un altar con fruta, pan, agua y flores para todas aquellas almas que regresan recogiendo sus pasos.
De este lado del río, en el mundo de los vivos, nos preparamos desde días antes. Se planea qué se cocinará y cómo se adornará el altar, es una fiesta. Hacemos tamales, atole, mole y delicioso pan de muerto. Se corta el papel para adornar el altar y se compran las ofrendas necesarias para complementarlo: veladoras, flores, incienso.
Pero no sé que pasa allá, en su mundo. Imagino que mi abuelita Facha va anca mi bisabuela María -a la que por cierto no conocí porque murio el mismo año en que mi mamá se casó-. Le dice que ella esta lista y se para en la puerta con sus dos pequeños hijos colgados de la falda; su monedero y un rollito de papel fuertemente apretados en su mano.
Salen las dos platicando y con pasos apurados, mientras van pasando a las casas de sus amigas, hermanos y padres. Debe ser algo complicado y tardado si quieren salir todos juntos.
Ya en la entrada, los que saben los están esperando, invitan a los que quizás ya no tienen a nadie a quien visitar. Puedo escucharlos decirse
-Ven a mi casa, Ana hace un mole para chuparse los dedos...Porque eso sí, los mexicanos somos muy buenos anfitriones.
Cómo se organizan para las visitas debe ser algo también complicado, a quiénes visitaran y cuánto tiempo se quedarán. Existe una forma de comunicación, algo así como el correo electrónico: entre más los recordemos, más mensajes de invitación llegan a sus buzones. Este año, Fachita seguro anduvo de casa en casa, en la mía había para ella incluso un lápiz labial rojo para que se pintara sus labios como le gustaba.
Espero que también mi abuela Trini haya pasado por ahí, para comerse unas granadas; los hermanos pequeños de mis papás hayan jugado con los juguetes que dejamos y comido de los dulces que les ofrecimos. Quzás el bisabuelo José se pasó de copas con el mezcal. Lo importante es que se hayan sentido extrañados y recordados.
Este pequeño puente que se abre el 31 de octubre a las doce de día y se cierra el 2 de noviembre a las 12 de la noche, sirve -en mi opinión- para recordar a nuestros seres queridos. Para decirles, que donde sea que se encuentren nosotros, los del bando de los vivos, los extrañamos y que esta celebración es una pequeña probadita de la fiesta que habrá cuando Dios decida que nos encontremos de nuevo.
Tuesday, October 23, 2007
Aterrizando
Yo nací en un hospital, como la mayoría de mis contemporáneos. Mi mamá en cambio nació en casa de sus padres, ayudada por la mujer más chismosa del pueblo porque la partera oficial estaba ocupada ayudando a su prima a nacer. Era típico en los pueblos que los bebés naciera en sus casas y casi puedo escuchar a Doña Chisme -la llamo así porque no sé su nombre y es lo único que sé de ella- pedirle a mis tías que hirvieran agua, trajeran sábanas limpias y cerraran las ventanas para evitar las corrientes de aire. Mi abuelo en el largo -o corto- pasillo dando vueltas en espera de la noticia de su esposa e hijo o hija.
Por supuesto esta manera de llegar al mundo es mucho mejor material para una novela que el llegar a un hospital, que te pongan en sillita de ruedas, junto a tu mamá; te lleven al quirófano y pase todo lo demás...
Sin embargo sé de una que no quiero pasar aunque me parezca de cuento de José Agustín.
Valentina iba rumbo a su trabajo, como todas las mañanas, deseando estar en su cama calientita y no entre toda esa gente que se amontonaba a su alrededor. Su mente estaba obviamente tomando vacaciones, escalando la montaña o salvando la vida del Presidente de la hermana República de Stacialta.
Ya habían estado detenidos en la estación por un buen rato, pero ella seguía viajando en su nube. Cuando de pronto suena la alarma. Valentina, molesta, voltea a mirar la mujer que la ha activado. Para su sorpresa era una mujer embarazada que parecía estaba sufriendo mucho.
Como pudo ayudo a salir a la mujer y entre varias personas la llevaron a la oficina del jefe de estación. Se dio cuenta que estaba sola entre hombres, llamaron a la ambulancia pero parecía que el bebé quería ver la luz ya. Lo que no se imaginaba el bebé es que estaba a 20 metros de profundidad.
No hubo tiempo de preparar la llegada, el instinto femenino de Valentina la hizo reaccionar a ayudarlos. Valentina dejo de detestar estar despierta en ese momento del día porque tuvo una de las experiencias más emocionates de su vida. Fue la persona que permitio que el pequeño Jesús - como decidieron nombrarlo- llegara al mundo, su mano fue la primera que lo toco y le dio la bienvenida al mundo.
Cuando todo el trance pasó lo cubrio con su suéter y le sonrio. Varios minutos después llego la ambulancia y entre lágrimas la mujer le dio la mano a Valentina. Eso fue suficiente para que ella supiera que le agradecía enormente el que estuviera ahí para ayudar a aterrizar a su bebé y fuera parte del inicio de un viaje tan pintoresco.
Wednesday, October 17, 2007
Terry está llorando
Tuesday, October 16, 2007
Casi real
En mi experiencia como tía, me he dado cuenta que es muy complicado explicarle a un niño qué son los sueños, y más complicado aún explicarle que no son reales. La semana pasada llamé por teléfono a casa y, por primera vez en muchas llamadas, Paula, mi sobrina, pidio hablar conmigo. Al principio no entendía qué trataba de decirme y ella se comenzaba a inquietar.
Resulta pues que al final se enojó conmigo porque no pude recordar cuando fuimos a ver la gran estrella de algodón. Obvio que yo no lo recordaría porque fue un sueño; un sueño demasiado real para ella.- Te aperdas de la dan estella de algodon - decía ella
- Fuiste a ver una Estrella de Algodón- le respondía sin entender realmente en qué parte de la ciudad hay una gran estrella de algodón
-Si, fimos tu yo y a ti te dusto mucho- trataba de hacerme recordar, y su inquietud aumentaba a medida que se daba cuenta de que yo no recordaba haberla acompañado a ver la gran estrella de algodón
Pero qué pasa cuando ya no somos tan pequeños y nuestros sueños nos siguen hasta que estamos despiertos. Unas pocas semanas después de que mi abuelita fallecio yo seguía llorando mucho por ella, recordaba continuamente momentos con ella. Hasta que un día soñe que estaba en su casa; la veía entrar por la puerta que queda atrás de las escaleras con sus pasitos cortos y silenciosos vestida toda de morado -como una de sus batas amplias-. Cuando la ví corrí a abrazarla, la abracé muy fuerte y sin que ella pronunciara una palabra yo le preguntaba por qué no la había abrazado así cuando estaba viva. En el sueño y cuando desperté estaba llorando; pero me sentí tranquila.
Días después, un sábado en que me levanté tarde, sentí como si alguien me estuviera viendo y desperté sobresaltada (me gusta esta palabra). En mi habitación había un fuerte aroma a mi abuelita -quizás sólo fue mi imaginación-.
Mi hermana me contó que ella también la había soñado y la había visto sentada en su rinconcito muy feliz y rodeada de luz. Paula, quien tiene sólo tres años, soñaba con ella. Comenzaba a decir Fachita, Fachita mientras estaba dormida y un día se despertó y le pidio a su mamá que la llevara a ver a su abuelita Facha que estaba abajo.
Todo sucedio en la misma semana. Después de todos estos sucesos dejé de llorarla, tal vez por fin la dejé ir. Era como si hubiera venido a despedirse de nosotros recogiendo sus pasos.
Tuesday, September 11, 2007
Ahora deberíamos ir de reversa
Ahora en mi casa abunda la fruta y no tenemos que pedir permiso para comernos un durazno. Recuerdo a mi mamá diciendo que teníamos que procurar que la fruta durara hasta la siguiente semana en la que se compraría nuevamente.
Mi papá ha sido un hombre precavido y hasta que crecí y comencé a ganarme el sustento me dí cuenta de lo difícil e importante que es el cuidar cada centavo.
—Papá quiero un helado-
—No, porque todavía no es primavera, espera a que llegue y comeremos muchísimos helados— respondía él con un pretexto desgastado pero útil en una niña de 7 años. Sobra decir que en primavera sólo nos compraba helado una o dos veces y después el pretexto volvía a ser escuchado las siguientes tres estaciones del año. Me surge una duda, qué había del verano. Porque en verano también hace calor. Tendré que preguntarle.
Hojas, cuadernos, lápices... nada nos faltaba para hacer nuestras tareas. Pero tampoco nos sobraba.
Al pincipio de mi vida escolar hacía mis tareas en una máquina de escribir mecánica. La mayoría de mis tareas no eran más largas de media cuartilla porque me dolían los dedos de escribir en esas máquinas. Ademas las letras se salían de su lugar, una que otra faltaba y tenía que suplirlas con un pedazo de papel.
Después, cuando mis hermanos mayores estaban en nivel preparatoria, nos compraron una máquina de escribir eléctrica, toda una revolución en la casa. Podíamos borrar errores haciéndolos casi invisibles y centrar frases. Seguramente el aparato tenía más chunches pero no me tomé el tiempo de descubrirlas.
En el mundo ocurrieron dos cosas: la tecnología avanzó y mi papá mejoró de empleo. Así que llego a casa un PC. Obvio yo no sabía ni cómo funcionaba, y hay que aceptar que windows 3.11 no era el mejor amigo de una estudiante de secundaria haciendo sus pininos en computación —que no me lea mi jefe, pero a mí esto de las computadoras nada más no se me da—.
No resumiré la historia tecnológica familiar, el punto es durante el periodo en que hice la preparatoria internet era algo desconocido y misterioso, lo usaba de vez en cuando para buscar noticias históricas, pero nada más. Incluso tenía que ir a bibliotecas para hacer mis tareas, revisar montones de libros que sólo me daban un pedacito de la información. Las letras de canciones que me gustaban no las podía buscar en google y teníamos que recurrir a nuestros, casi siempre, odiosos maestros de inglés.
La vida cambio un poco cuando hice mi licenciatura; pero como aún era un aprendizaje dirigido tenía que recurrir muchísimas veces a libros antiquisimos en la biblioteca; para buscar cosas sencillas y que ahora fácilmente podría encontrar con un googlelazo.
Ahora que estudio mi maestría, nuevamente recurro a libros, pero puedo elegir más fácilmente y sin perder tiempo la información relevante. Digamoslo así: se eficiento la manera de hacer tareas; para quienes todavía hacen tareas a consciencia.
Ahora cuál es el proceso de hacer tarea para un niño de primaria. Prende su computadora, la conexión a internet es de alta velocidad así que no tiene que importunar a su familia sin el teléfono; abre la página de google y escribe : colores primarios. Hace tarea de kinder, es decir corta y pega e imprime sin leer muy seguramente. Al otro día 10 niños tienen la misma tarea. Antes lo peor que te pasaba era que en la papelería cercana a casa de tu amiga vendieran una monografía más bonita que la que habías comprado.
Si yo fuera maestra obligaría a mis alumnos a ir de reversa. Las tareas a mano o a máquina.
En la página de preguntas y respuestas de yahoo un muchachito con notables faltas de ortografía pedía el resumen del "Perquillo Sarniento". Debe ser un reto para los profesores en nuestros días fomentar la lectura, y la búsqueda del conocimiento.
La tecnología debería avanzar al mismo ritmo que la consciencia humana porque no todas las respuestas de la vida están en google o yahoo. Aún están borrosas
Monday, September 03, 2007
Contrastes
En los centros comerciales, es raro el día o la hora en la que hay espacio para escoger libremente el lugar en el estacionamiento. Los pasillos están llenos de personas que están en la constante búsqueda del estatus que parece dar el comprar en cierta tienda de la ciudad con la etiqueta de exclusividad.
No están en búsqueda de un pantalón cómodo y de alta calidad. Si tienen la firma de una persona que los diseño en Nueva York pueden costar diez veces más de lo que en realidad deberían-por cierto son maquilados en los países más pobres por unos cuantos pesos, incluso hasta centavos por pieza.
Los diseñadores tienen que comer y dedican su vida a hacer diseños únicos para personas que no se sienten únicas y tienden a pensar que la ropa que usan son ellos, entre más cara sea su ropa se convierten en mejores personas.
Y pasan, por ejemplo, justo al lado de un policía que permanece 10 horas de pie.
¿Alguna vez los han visto? Entre esa manada de compradores que pasean de tienda en tienda, están ahí de pie, haciendo el trabajo por el que quincena a quincena les pagan, dígamoslo así: lo suficiente. Con ese pago no podría aspirar algún día usar un pantalón que le diera estatus que tan caro se vende en las tiendas en las que trabaja. Solo aspira a que el dinero le alcance para dar de comer a sus hijos y permitirles ir a una escuela pública, quiere que tengan una vida mejor.
¿Está cosechando lo que siembra? Tal vez le hizo falta esfuerzo o sus circunstancias no le permitieron obtener más. Pero también existe la posibilidad que su vida le satisfaga y sea feliz.
No lo sé.
Ya que estamos dentro de mis teorías tengo otra sobre la pobreza. Existe la pobreza de elección. Elijo una pareja porque es momento de tener pareja y estoy con ella mientras mi miedo a estar solo no me deje salir de esta situación. Elijo un trabajo que no me exige mucho de mi esfuerzo y en el que puedo dedicarme a limarme las uñas y probarme zapatos. Al final elegi seguir donde estoy y no desear nada más por miedo a no poder conseguir lo que deseo. Ya que lo escribí, creo que esta pobreza puede llamarse también de miedo.
Pero también, en la otra mano, existen los que las circunstancias donde nacieron los dejaron sin opciones para elegir y son los que para salir adelante cosen blusas por 20 centavos la pieza. Esos son los contrastes que no soporto y me irritan.
¿Y en dónde estoy yo? ¿Cómo puedo juzgar tan fríamente? ¿Quién me dio el derecho a decirle a los demás en qué están mal y en qué estan bien? ¿Qué código extraño e indecifrable para los demás tengo escrito en la planta del pie que me siento con el derecho supremo a juzgar?
A veces soy muy poco tolerante con los demás, pero cuando menos tolerante soy es cuando no me tolero. No sé si finjo o realmente son muy feliz. Siempre busco crecer como profesionista pero sobre todo como persona. Pero esto es lo que más cuesta trabajo y pienso que no todos logran.
Tengo miedo también, miedo a perder el rumbo y pensar que el éxito se basa en cuánto gano y no en cuánto puedo dar. Quiero, al final de mi vida -ocurra cuando quiera ocurrir- sentir que hice muy feliz a alguien, que hice todo lo que quería hacer y hasta más.
Y concluyo que hay sembrar mucho más, para que pueda tranquilamente irme a sentar al parque a ver como mis nietos juegan mientras trato de gritarle al oido a mi sordo esposo que lo amo.
Friday, August 31, 2007
Friday, August 24, 2007
Incluso los sueños
Cuando crecimos, la casa también creció y nos asignaron a mi hermana y a mi a una habitación. No recuerdo muchas anécdotas de esos años. Cuando Selene leyo Drácula, me hacía irme a dormir a su cama porque tenía miedo de amanecer con dos puntitos rojos en su cuello. Alguna vez me caí de la cama y me quedé a dormir en el suelo y en otra ocasión me senté en la cama ví a Selene y le dije -¡que bonito suéter!- y volví a dormir. Pero nada del otro mundo.
Por su parte el Juli no había compartido la habitación con otra persona más que en contadas ocasiones. Es por eso que ahora que dormimos juntos nos pasan muchas cosas, que seguramente hacíamos antes pero al estar solos las olvidabamos.
Los primeros días de casados no teníamos una cama grande, así que dormíamos en mi camita individual. Juli recibió más de un codazo en su cara durante esas noches así que nos decidimos a organizar nuestro cuarto con una cama más grande.
Hay que sumarle además a esto de dormir con alguien que pueda contarte y asegurarte que hablas dormido o que roncas, el qué tan loco esté.
La otra noche el Juli escuchó como que lloraba, entonces se acercó y me preguntó sí tenía algo -¡Nooo!- le contesté con una carcajada -lo que pasa es que Marianela me contó algo muy chistoso-. Y seguí durmiendo.
Hace una semana decidí no bañarme por la noche y levantarme a darme un baño. A las dos de la mañana el Juli se paró, prendió la luz y me dijo que me parara, porque ya era hora de bañarme. Yo lo miré, en realidad sólo giré mi cara hacia él, porque no podía abrir los ojos, y me quejé en swuahili -que a las dos de la mañana es el único idioma que domino-.
Supongo que vio que su esposa seguía en el país de los sueños que revisó el reloj y se dio cuenta de la hora. Lo único que me dijo el malvado fue que me durmiera, que todavía faltaba para levantarnos. Pero no me dijo qué hora era. Así que media hora más tarde fui yo la que espantada. Pregunté si ya me tenía que bañar, en ese momento Juli me dijo qué hora era.
Últimamente he estado pensando mucho en geografía, quiero que al leer las noticias sepa exactamente dónde está Malta, Micronesia o Madagascar. Pero tanto pienso en ello que me la paso soñando con países que no encuentro. Anoche el Juli me preguntó si estaba bien, porque movía las manos de un lado al otro. Le respondí que sí, que solo le estaba mostrando a su mamá dónde estaba Macedonia. Me di cuenta que él se ha dado por vencido ante la geografía y las viejitas -de las que hablaré luego- porque se rio y dijo que estaba bien, que siguiera explicándole.
Y hay más que he comenzado a olvidar, por eso es mejor anotarlas. La conclusión que tengo es que cuando te casas compartes todo, incluso los sueños.
Monday, August 20, 2007
La sugestión
Si no comentas este mensaje 10 veces tu madre morira en cuatro días

Friday, July 20, 2007
Sola
Ayer fuimos a ver a los papás del Juli, y como ya estaba muy cansada no espere a que su papá se fuera a dormir y desocupara el cuarto en el que normalmente dormimos. Estaba viendo una película así que preferí no molestarlo.
La única habitación libre era la del Juli, pero que tiene sólo una cama individual. Me acosté a la orilla dejando, según yo, el espacio suficiente para que Julián se durmiera. Me quede profundamente dormida y cuando desperté, seis horas después, me dí cuenta de que Julián no estaba.
Pero la cama no estaba tibia, lo que quería decir que ni siquiera se había acostado. Pasé por varias etapas, primero me enojé muchísmo porque Julián se había quedado dormido en otro lugar distinto al mío. La siguiente fue resignación, más por sueño que por otra cosa y la última fue el pensar en que podía ir a donde seguramente había dormido y acostarme junto a él.
Me levanté y apenas di un paso lo pisé, estaba "tirado" en el piso.
Se había quedado a dormir en el piso, con cobijas y todo. En ese momento, después del pisotón, todo mi enojo desaparecío; porque la razón que me dio -esperemos sea la verdadera- fue que cuando se iba a acostar yo estaba ocupando casi toda la cama y no quiso despertarme.
Llevamos un mes de casados y ya estoy acostumbrada a despertar junto a él. Más que acostumbrada, me gusta porque es la última persona que veo y escucho al acostarme y la primera que veo y escucho al despertarme.
Tuesday, July 10, 2007
El club de los buena gente
En esta ocasión lo utilizo, nuevamente, como terepia porque estoy entre enojada y como Lupita D'Alessio, decidida a que Hoy voy a cambiar.
Marianela y yo tenemos un grupo de personas en el trabajo a las que nos gusta ayudar, pero sin regalarles el dinero. Esta la vendedora de tupperware y betterware; la que vende cosméticos; la que vende comida; el que vende dulces; la que vende ropa interior y el que bolea los zapatos.
Son personas que venden estos servicios o productos para salir adelante; ayudar en su casa o aumentar un poco el sueldo que reciben aqui. Pero hay un gran problema: a veces abusan.
No es sólo el hecho que tengamos pilas de tupperware y que pensemos que lo que existe en el catálogo de betterware no sirva o de que no nos maquillemos ni comamos casi dulces o simplemente que no nos guste que la secretaria de recursos humanos sepa de qué color usamos nuestros chones.
No, hay una lista de acciones que nos hacen pensar que nos pasamos de buena gente. Una de ellas es el motivo de que yo me encuentre aqui mal redactando estas líneas.
Llegó el sr. de los dulces, Marianela pagó una alegría, unas papas que le debía y uno chicharrones que yo había elegido. En el momento en el que la operación se estaba efectuando yo tomé una llamada y cuando regresé les dijé que yo quería un chocolate y unos cacahuates; los chicharrones ya no.
Como nunca se me han dado las matemáticas el Sr. B me cobró el importe de los cacahuates y del chocolate, medio me convencio de que me había hecho un descuento por el cambio de producto, de chicharrones a cacahuates.
Salí un momento de mi oficina mientras masticaba por qué había tenido que pagar los cacahuates puesto que Mariela pagó los chicharrones. Regresé y le pregunté si ella ya había pagado. Regresamos al Sr. y todavía se hizo el ofendido porque a mi me había dado el descuentazo de la diferencia de precios.
Total que no lo convencimos, y fue lo peor porque aunque nos haya regresado nuestro dinero que al final no importa, se ofendió. Es decir, abuso de mi falta de habilidad matemática y financiera y todavía se hace el loquito cuando se le reclama. Faltaba más sobraba menos.
En ese momento caimos en la cuenta de cuánto han abusado de nosotras, la Sra. del tupper que nos enteramos que no gana tan mal y nos pide dinero y no nos paga, la de la ropa interior que no nos trae nuestros pedidos pero tampoco nos regresa el dinero, el que se le paga un artículo por adelantado y finge que ya lo tiene pero que no ha podido llevarlo a su destino y no recuerdo más pero por ahí debe haber.
Ya no me enojo y mejor me río, no me queda de otra...hoy voy a cambiar e intentaré comprar sólo lo que necesite
La boda

Cuando se levantó ya estaban todas sus tías arreglando vestidos y tratando de terminar todos los detalles faltantes. Parecía que estaba en la película de My Big Fat Greek Wedding (Casarse está en Griego). Muchas mujeres poniendose guapas mientras los segundos, minutos y horas estaban corriendo en un maratón.
Cuando se dio cuenta era hora de ir a recoger su ramo. Iba tratando de conservar la calma de su papá y no hacerlo explotar en una crísis nerviosa sólo porque se puso el alto y el coche de adelante no tenía tanta prisa como él. Llegaron a la florería y el florero -es decir la persona que hace los ramos- le entregó un ramo completamente distinto al que había acordado, y no porque no estuviera claramente estipulado que tendría tulipanes blancos . Sino porque no se parecía al de la foto.
Tenía un debate emocional, llevarse el ramo tal cual aunque pareciera que sólo tomó unas gladiolas y nubes o discutir con el florero para obtener que rehiciera el ramo con el riesgo de que su papá se bajara del coche con toda el estrés que parecía no poder manejar e intentara - porque nadie puede asegurar que lo lograría- golpear al pobre hombre.
Se decidió reclamar, al fin y al cabo iba también lista para entrar a la batalla y ya le había echado el ojo a un florero que podía romperle en la cabeza. Por suerte el hombre notó los pensamientos asesinos que pasaban por la cabeza de la novia neurótica, que en ese momento era, y lo redecoró con rosas blancas, y casablancas.
Tan sólo piso su casa dejar el ramo y dejar instrucciones que más tarde se enteró que nadie entendio o si las entendieron no le dieron importancia y corrió al salon de belleza de donde más de cuatro horas después -sí cuatro largas y dolorosas horas- saldría radiante, o al menos ella se sentía así.
Y digo largas por lo dolorosas, no porque la relatividad hubiera fallado y las horas duraran lo normal en ese momento en que estaba nerviosa porque no había probado bocado desde el desayuno y no llegaría a tiempo a la iglesia terminando por deshacerle los nervios al Juli.
El peinado terminó por no parecerse al que había pedido, siempre le pasa. Después el maquillaje, recostada en una silla bastante incómoda, levantando el cuello para el lado derecho y haciendo la cabeza hacia atrás y a la izquierda. Recibiendo en su rostro el montón de productos de los que no conoce el nombre ni función.
Mientras la maquillaban trataba de mantener el control de la situación, su mejor amigo iba a pasar por ella y no había llegado y ya eran las cinco (ya después se dio cuenta de lo loca que andaba porque la misa era a las siete). Lo llamaba, llamaba a su casa, lo volvía a llamar. Gracias a Dios es un amigo verdadero y no la mandó mucho muy lejos a ella y su ansiedad.
Por fin salió, 5.15 pm
Llegó a su casa, pidio que le dieran de comer a su amigo, que ya tenía 10 minutos de haber llegado. Y corrió a vestirse, ahora sí para dejarse puesto su vestido por horas. Su mamá y su hermana la ayudaron y dieron las puntadas faltantes a su ajuar.
Se miro en el espejo y se dio cuenta de que el instante que había planeado durante prácticamente toda su vida había llegado. Estaba envuelta en tul, con una tiara en la cabeza y una sonrisa de tonta que no se le ha borrado -y quizá ya nunca se borre-.
Tal vez la descripción anterior no permita que se pueda imaginar que se veía bonita y más bien llega a nuestra cabeza un niño Dios en un día de la Candelaria; pero era una novia muy feliz y ni aunque hubiera sido un auténtico pastel escurrido se habría borrado esa felicidad.
Escribo esto en tercera persona para darme un pretexto de contar la historia con todos sus detalles . Quizá si la contara en primera persona tendría que ocultar mi emoción.
Monday, July 09, 2007
Achtung
La introducción fue sólo para dar a entender que no hablaré sobre nada personal en esta ocasión, le pasó a un amigo de un amigo (y esta vez sí es real).
El diagnóstico fue cáncer, y desde entonces ha estado entre médicos y estancias en hospitales cada vez, según me cuentan, más débil.
Hasta aqui la historía me asustó, Abel es una persona de no más de treinta años, estudiante de doctorado con una vida aparentemente sana. Muchas de las personas que yo conozco tienen esta apariencia y el pensar que la juventud no es sinónimo de salud me da miedo.
Pero Abel tenía más detrás de él. El viernes nos enteramos que tiene sida. Cáncer y SIDA, debe ser muy difícil para una persona lidiar con esas dos enfermedades que de solo escucharlas nos recorre un escalofrío por todo el cuerpo.
Abel fue muy cruel e irresponsable, él sabía que tenía SIDA e hizo su vida normal, sin tomar las precauciones necesarias para no contagiar a alguien más con la enfermedad. Con todas sus letras, tenía relaciones sexuales sin protección.
La cuestión para una persona como yo -bastante conservadora al menos en lo que a variedad de parejas respecta- es realmente alarmante, no tenía una sola pareja y era bisexual.
Cuando las personas con quienes tuvo relaciones se enteraron de lo que les había hecho obviamente se enojaron. Su mejor amiga lo perdonó -creo que no hubiera podido hacerlo de no ser porque las pruebas reflejaron que ella no está infectada de SIDA-
Es doloroso ver como una persona tiene ese nivel de egoísmo, como se suicida lentamente y busca arrastrar con él a quien pueda; sin importarle siquiera si es su mejor amiga.
Se los cuento para que tomen de la historia la moraleja que para ustedes aplique mejor. A mi me deja pensando en si no podemos confiar en nadie, ni en nuetro mejor amigo. Sé, y no quiero por esta historia cambiar, que tengo mis deditos de una mano llenos con personas en las que puedo confiar enteramente... pero aún así trataré de no olvidarla.
Por Abel, ojalá Dios pueda perdonarlo, y le permita vivir en paz.

