Tuesday, April 10, 2007

La revolución de las máquinas...

... cobradoras del estacionamiento.

Pasé por él al aeropuerto y como siempre llegué tarde, por suerte no se enojó porque después de tanto tiempo de no vernos hubiera sido muy triste enojarnos por algo tan chiquito como 15 minutos. Decidimos ir a un centro comercial para comprar su regalo de cumpleaños, no era muy tarde y nos daría tiempo de pasear un rato.
Entramos y mientras caminabamos rumbo a las escaleras para subir a la plaza Juli miro hacia el coche y dijo -Nos quedamos en ... en ... amarillo. -Sí- respondí -manzana amarilla-.
Estuvimos un buen rato dentro del centro comercial, compramos su regalo, un regalo que me compre porque me quiero mucho y cenamos. Cuando terminamos de cenar casi todos los comercios estaban cerrando, así que nos dirigimos al estacionamiento y al tratar de pagar con un billete de 100 pesos en el módulo de prepago, la máquina no nos lo aceptó, así que rápidamente buscamos en nuestras bolsas los centavitos que ayudaran a completar el monto. Encontramos 34 pesos de los 28 que nos estaba cobrando, en ese momento sentimos que tuvimos suerte. Cuando volvimos a meter el boleto para que nos cobrara ya eran 30 pesos, pero aún nos sobró dinero.
Caminamos hacia manzana amarilla y para nuestra sorpresa sólo tenía tres coches estacionados, pero ninguno de esos era el nuestro. Nuestras carcajadas se fueron poco a poco borrando porque por más que recorríamos de un lado a otro toda la manzana amarilla no lograbamos encontrar nuestro coche; puse cara de preocupación, puso cara de preocupación y un policía amablemente nos preguntó las placas de nuestro coche y también puso cara de preocupación cuando él tampoco pudo encontrarlo.
Al otro lado de manzana amarilla está pera verde, le propuse a Julián ir a buscarlo allá, mientras yo iba a ver cuánto tiempo teníamos de los 15 minutos de prórroga para salir del estacionamiento.
Sí, no estaba ni en lo amarillo ni en una manzana sino en pera verde.
Nos subimos corriendo al coche porque teníamos dos minutos y no encontrabamos nuestra salida. Cuando por fin llegamos, Juli introduce el boleto y nos cobro seis pesos, ¡seis pesos!! No teníamos semejante cantidad dinero, sólo teníamos cuatro pesos. Noté que la furia de Julián comenzaba a surgir y me dio miedo protagonizar una pelea entre las máquinas cobradoras y él. Con toda la paciencia que pudo encontrar presionó el botón rojo de ayuda y un muchacho muy amable le explicó que tenía que salir de la fila y pagar en los módulos de prepago, ya que nuestros 100 pesos otra vez no servían.
Salió Julián de la fila, se estacionó y volteo a mirarme mientras me pedía el boleto
-¡¿El boleto?!?!-
-Sí, el boleto-
- Pero yo no lo tengo, tú lo metiste en la máquina...
Sí, se quedó en la máquina, corrió a buscarlo mientras yo desesperadamente trataba de alcanzar un peso que hacía una semana se me había caído debajo del asiento. Cuando regresó me dijo que no lo había encontrado ya y se fue al módulo de administración de sus peores enemigas.
Salí corriendo del coche a toda la velocidad que puedo mientras trataba de alcanzarlo y le rogaba que por favor no se enojara.
Por suerte el personal que administra esas máquinitas fueron bastante amables, sacaron el boletito y nos cobraron 10 pesos. Julián saco su billete de 100 pesos y por fin nos dejaron libres.
Ya después de todo no podíamos dejar de reir porque estuvimos más de media hora tratando de huir de ese estacionamiento. Andabamos en la luna completamente, pero lo peor, o lo mejor según donde se vea, es que andabamos juntos.

Wednesday, March 21, 2007

"Albóndiga" de granaditas

Es muy gracioso recordar todas aquellas frases que solíamos pensar que estaban correctas y sin ningún empacho las decíamos al mundo. Hoy recordé esa de la "albóndiga" de granaditas, sonaba un lugar muy sabroso, pero atrevido; quiero decir me gustan las albóndigas pero de granada es un platillo muy exótico.

Cuando mi hermano era muy chiquito decía unas bárbaras: sagolina (gasolina); chorcolata (corcholata), murciégalo (muricélago); "cómo podrán salir de este enruedo". Pero mi favorita sin dudarlo es cuando cataba la canción de los Hombres G, Venecia, y decía:
  • Vamos juntos, hasta Italia quiero comprarme aunque sea unas mallas. La canción dice quiero comprarme un jersey (lo dicen como se lee) a rayas

Tengo que confesar que mi dislexia y dislalia hacen que yo siga cometiendo ese tipo de errores, más que comúnmente. A mi mamá le da risa cuando tengo que usar mis dedos para decir palabras complicadísimas para mi, como "descontracturar" y "telenovela" (todavía digo tenelovela).

Y es que no me he esforzado por madurar, hoy venía comiendo un mango con chamoy y miguelito, por cierto muy rico, y comencé a sentir fresco en mi pierna izquierda...me faltaban 50 pasos para llegar a mi oficina, mire hacia abajo y confirmé mis sospechas, lo que refrescaba mi piernita no era baba (gracias a Dios), ni lluvia, ni agua de charco. No, era chamoy extendido a lo largo de mi pantalón beige. Cuando menos tengo la capacidad de reirme de mi misma hasta desatornillarme, una vez que se me pasó la risa pude subir al baño a lavar mi pantalón y por suerte no se nota.

Comencé hablando de la albóndiga de granaditas y terminé con mi pantalón mugroso, una conexión debe existir...

Thursday, March 15, 2007

Todo queda entre amigos

Mi mamá es muy sensible pero procura tomar las cosas con la cabeza fría, supongo que ha aprendido de mi papá. Antes de viajar a casa de mis abuelos dejó todo listo y con todas sus fuerzas pedía a Dios poder llegar a verla y decirle cuánto la quería; más tarde decidió pedirle que la cuidara, que no era necesario decírle algo que mi abuelita sabía y no la dejara sufrir.
La noche anterior al día en que mi abuela se fue mi mamá se quedó a dormir con ella, en realidad a cuidarla. Mientras velaba que todo estuviera sin contratiempos acariciaba sus blancos cabellos besaba su mejilla y le decía que la quería mucho, que sus nietos y mi papá la ibamos a extrañar pero que ella merecía descansar.Fachita no estaba inconsiente y su pulso se aceleraba cuando escuchaba algo que le emocionara.
Después de que mi mamá notó lo anterior, llegó a pedirle con lágrimas en los ojos a mi abuelo que fuera al hospital y le dijera a mi abuelita todo lo que sentía por ella. Mi abuelo, que no se caracteriza por su fluidez al hablar, le respondio que mi abuelita ya lo sabía. Mi mamá insistió y ambos terminaron llorando, y él accediendo.
Se baño y se arreglo, actividades que cuesta muchísimo trabajo realice porque es como niño y aunque lo mandara el presidente, que para él es un naco, no obedecería. Ese día lo hizo sin empacho, se perfumo y se peino.
Fue el primero en subirse al coche y cuando llego al hospital se quedó a solas con mi abuela. Qué le dijo jamás lo sabré, porque en esa relación la comunicativa fue mi abuela. Me gusta pensar que tuvo la oportunidad de pedirle perdón por sus errores y faltas; quizá le dijo que la amaba y que los sesenta años que pasaron juntos le ayudarían a superar los que le faltaban por vivir.
También me gusta imaginar que mi abuelita lo escuchó todo y aunque esos tubos que la mantenían con vida pero silenciosa no le permitieron decir una sola palabra, lo perdono. Tal vez en sus pensamientos le respondio que ella también lo quiso, y que iba a extrañarlo.
Dios les dio ese último instante juntos, fue un regalo. Mi abuelita debió estar ansiosa de esa visita y de ese adios de la persona con quien más momentos felices compartió, porque ese día nos dejó.
Sus confesiones y perdones quedaron entre amigos.

Monday, February 26, 2007

El papalote rojo azulado

Acaba de pasar Jackie, la secretaria de la gerencia, a preguntar por un pedacito de hilo porque a su hijo se le olvidó su tarea, la cual consistía en un teléfono con dos vasos y un hilo. No tenía hilo para prestarle, pero sí tengo una historia que cuadra con la de ella.
Hace ya muchos años, quitemos muchos, hace un par de años, cuando yo estaba en la primaria me dejaron de tarea hacer un papalote con papel china y palitos de madera. El día en que se suponía tenía que entregarlo me di cuenta que lo había olvidado.
Por suerte hubo junta de padres de familia y cuando mi mamá se iba le dije que sí podía traerme mi papalote que había olvidado. Mientras, yo presumía frente a mis compañeros que mi papalote me había quedado muy bonito y que era color azul.
Al poco rato regresa mi mamá con las manos vacías, y me pregunta que en dónde lo había dejado a lo que respondí, al mismo tiempo que salía con ella del salón, que lo había olvidado por completo, que no lo había hecho y que por favor me lo hiciera. Su regaño debio ser de tal tamaño que lo he bloqueado por completo, no lo recuerdo.
Regresó, gracias a Dios porque esa maestra me daba miedo, con un papalote rojo.
Cuando entré con mi papalote ROJO, les dije a mis compañeros que me había confundido y en la mañana lo había visto azul. A parte de mitómana, daltónica, mala combinación para una niña de ocho años.
Por la tarde mi mamá no me regañó, o lo olvidé como había olvidado hacer mi papalote.

Thursday, February 22, 2007

Fenomenología de mis afectos

Soy una persona que cuando quiere a alguien es de verdad y para siempre. No ando por la vida diciendo "te quiero" si realmente no lo siento. Soy más que honesta, y no me gustan las falsedades porque yo no puedo serlo, se me nota perfectamente cuando estoy enojada, triste o acongojada.
Julián siempre me ha dicho que yo soy todo o nada, o eres mi amigo o mi enemigo. Eso por supuesto que no es así, es como si quisiera ser Presidente o narco, solo ellos son tan extremos.
Pero sí tengo una lista negra y sigue, más o menos, el siguiente procedimiento:
1. Al conocer a una persona dependiendo de su comportamiento son colocados en una lista: la de amables o los groseros.
2. Si es clasificado como amable sigue el flujo, sino es anotado en la lista de los groseros. A veces me doy la oportunidad de conocer a las personas y cambiarlas de clasificación.
3. Se convierte en una persona cercana, se toma ciertas confianzas pero aún está en terreno inseguro. Aquí es donde todo puede cambiar porque existen dos caminos.
4a. Alcanza el nivel de amigo (Mariela, Moy, Vic, mi familia y Julián son los mejores ejemplos). Una vez que llegas a esta clasificación hagas lo que hagas, a menos que sea algo realmente grave, no cambiaras de lista. O
4b. Cuando estás a punto de lograr el nivel de amigo haces algo que te borra de la lista de amables; pero como ya tenía un nivel mayor que los "simplemente amables" pasará a engrosar las filas de aquellos que están en el último nivel de los groseros.
La forma más fácil de llegar a ese nivel es criticar a las personas que más amo, o hablar de mi a mi espalda. Soy sincera, demasiado, lo único que pido es sinceridad. Si entra en este punto es difícil que regrese al nivel anterior.
Soy una engreída si pienso que a las pocas personas (sólo recuerdo cuatro) que están en esta lista el que los haya anotado ahí les importa.
No los mantengo como bruja de cuento de hadas en espera de que pueda tomar revancha de todo lo que me han hecho muajajajaja. No, tengo esa lista para recordarme que la amistad no se debe entregar a cualquier persona, y que debería hacer un examen de admisión más apropiado para que no entre al nivel tres quien no tiene derecho a entrar.
Pero debo cambiar, por mi bien, y dejar de juzgar, sin conocer o incluso conociendo. Aplicar para todas las personas, amables o groseras, la misma vara. Con esa misma seré medida

Empatía


Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
En otras palabras quiere decir ponerse en los zapatos del otro. Debería ser extramadamente fácil cuando amas a alguien, cuando la persona con la que te debes identificar mental y afectivamente es aquella con la que compartes y compartirás tus días, el resto de tu vida. Debería ser fácil si sabes que si él sufre, tú sufres el doble. Debería ser fácil si aprendieras a escuchar sus sentimientos antes que los tuyos (que tienden a ser mezquinos).
Debería...
Mi vida se ha tornado sino complicada, distinta a lo que usualmente era, y debo confesar que el que mi abuelita se haya ido; Julián pase la mayor parte del tiempo lejos; la presión de mis papás porque La boda sea organizada por ellos; la escuela; el trabajo (esa parte tiene nombre) y las demás cosas que llenan mi cabeza; estoy, ya no a dos centímetros de ser una novia neurótica, sino que lo soy a lo ancho y largo.
Pero lo que no logro ser es empática, definitivamente no lo soy. Por más que me encanta esa palabra y lo que trae consigo. Julián también esta lejos de mi, también él se casa, también él estudia y trabaja... lo que debería consolarme y evitar que me sienta como una real y verdadera cucaracha aplastada es que él también me ama y me ama tanto que haría cualquier cosa por mi.
Y mientras escribo ésto estoy a punto de ponerme a llorar nuevamente por todo lo que dije y no debí decir. Porque nuevamente mis deseos de venganza se me escaparon de entre los dientes y me da miedo, un miedo indescriptible que llegue el día en que en su balanza el amor que me tiene deje de ser suficiente como para olvidar y lo más importante perdonar mis majaderías y diga basta.

Thursday, February 08, 2007

Fachita


* * *
Esta foto fue tomada después de romper una piñata y el excéntrico sombrero es una parte de ésta.

Diciendo adios

No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos

Mi abuelita falleció el 29 de enero, el día en que escribí la entrada anterior. Ese día por la noche mi mamá nos llamó y nos comentó que estaba más calmada, pero mientras hablabamos con ella le avisaron que su corazón había dejado de latir.
Un corazón que tenía tanto espacio para que cupieran sus diez hijos (vivos) y sus decenas de nietos e incluso bisnietos, se cansó y quiso reposar. Era justo y si Dios así lo decidió fue lo mejor para ella y para nosotros que la amamos tanto.
Inmediatamente después que supimos la noticia mi papá y yo salimos hacia la casa de mis abuelos; pero yo sentía que era como un sueño, que aquella constante en mi vida no podría cambiar tan radicalmente, que aquella imagen de una mujer en una fresca batita de flores con sus enormes anteojos y una sonrisa enorme iba a estar ahí hasta que mis hijos tuvieran hijos... fue una fase de negación, con la tonta esperanza de que se hubieran equivocado y todo fuera una muy mala broma.
Después de menos de cuatro horas de viaje llegamos al caracterísitico camino que lleva al pueblo de mis abuelos, con el ingenio al final y los cañales a los costados. Mi corazón comenzó a latir muy rápido y mis manos me sudaban, de pronto me di cuenta que no era un sueño, que no era una broma y que al llegar mi abuelita no gritaría su "jejejeee miren nada más quién llego", no saldría con sus pasitos cortos a abrazarnos emocionada y no respondería a mi pregunta sobre cómo estaba con un "pues mírame".
Cuando le comenté eso a mi papá, alguien que le molesta la debilidad humana, me miró y me dijo que ahí estaria, que ahí estaba.
Llegue a la casa de mis abuelos y mi mamá salió a recibirme y mi tía me dijo que cuando pasara a verla no tuviera miedo ni tristeza, que solo iba a ver a mi abuelita dormida. La vi con su mantilla, sus ojitos cerrados y un aire de paz, que me dejó tranquila a mi también.
El papá de mi cuñado falleció hace nueve o diez años, él a su corta edad tuvo que darle la noticia a su mamá, y ha sido una de las explicaciones más ciertas pero a la vez más tristes que he escuchado: mi papá se quedó dormido, pero ya no va a despertar.
Así pasa realmente, sólo estás dormido.
El cuerpo de mi abuelita ahora está vacío de ella, ella debe estar en "su planeta". Y le dije adios con lágrimas, pero sólo a su imagen viva. Porque de mi abuelita nunca podré despedirme, y como dijo Isabel Allende, le doy la bienvenida a su espiritu, pero con alegría.

Monday, January 29, 2007

Doña Eufra


Una pequeña mujer que con el paso de los años se fue haciendo más pequeña, esta muy enferma y me preocupa que deje su cuerpo de abuela y ya no transporte a mi querida abuelita; así como El Principito, que para volver a su planeta donde le espera su flor, tiene que dejar su cuerpo porque es muy pesado para llevarlo con él.
Hoy que hablé con mi mamá me dijo que estaba muy mal, mucho muy mal y como me dijo Julián tenemos que ser fuertes y no egoístas, porque si ella está sufriendo tendremos que dejarla ir.
Por todo esto intentaré hacer una mini biografía de mi querida abuelita, tan objetiva como pueda, que me permita mantener en mi memoria no sólo los detalles que tuvo conmigo, sino también sus ocurrencias que podían hacerme reír hasta desartornillarme o desatinar.
Ella nació en el siglo pasado, como la gran mayoría de los miembros de mi familia, en 1924... hace muchos años atrás. Nació, creció, se enamoró, tuvo hijos y los vio crecer en el mismo lugar.
Cuando iba a la escuela, porque aunque se dude paso varios años por ahí, mi abuelito la veía que no jugaba con las otras niñas, y según él desde ese momento notó que era diferente, tal vez desde entonces supo que estaría más de 50 años con ella.
No puedo recordar cuántos hermanos y hermanas tuvo, y no porque no le pusiera atención a mi mamá o a ella misma cuando me platicaba de cada una de ellas, sino porque mi memoria es mala parece un queso gruyère en donde cada uno de los faltantes los relleno con fantasías y muchas mentiras que hasta yo creo. Lo que sí recuerdo es que fue la menor de todos ellos, y así como uno a uno llegaron antes al mundo, uno a uno se le fueron adelantando.
Hay en su casa una foto en donde mi abuelo, joven y guapo, usa un traje muy elegante, con corbata de moño y ella tiene puesto un vestido de novia muy fino con el que se ve como actriz de la época de oro del cine mexicano; una fotografía retocada pero yo no supe qué tanto hasta que un día revisando en su "beliz" encontré la original, en la que mi abuelo sólo usaba una camisa, fajada gracias a Dios, con un pantalón oscuro y mi abuelita un largo y sencillo vestido blanco.
Quiero que más o menos así sea el recuerdo que tenga de ella, tendré en mi cabeza el original. Pero en mi corazón guardaré con mucho cuidado uno retocado, con sus delicias a la vista, en donde la veré cuando se reía de nosotros porque fingía estar despierta; cuando hablaba con la efe; cuando cocinaba sus deliciosos tintines; el perfume que me regaló y el último abrazo que me dio.

***
Solo le pido a Dios que la cuide y la proteja; porque yo aceptaré su voluntad, que sé, es lo mejor para todos: Dios no juega a los dados.

Friday, January 26, 2007

Tratando de equilibrar

Hace un par de semanas fui a medirme vestidos de novia a unas tiendas que conocía gracias a que trabajaba muy cerca de ellas. Son bastante nice, aunque sólo fui a robarme los diseños. Eso se leyó muy rudo, será mejor decir que fui a tomar ideas para que mi mamá lo confeccione.
Hay muchísimos modelos, cientos sin exagerar, pero en el momento que la vendedora elige uno y te lo lleva, parece que ha elegido el más hermoso de toda la tienda. Una vez que haces tu selección te llevan acompañada de una de las vendedoras a un cuarto, cuyas paredes están cubiertas por espejos (es como el cuarto de espejos de what not to wear). Cuando estás dentro la señorita amablemente te ayuda a desvestirte casi completamente; lo cual no deja de ser un trauma para mi que no soy muy desinhibida y normalmente no me gusta que gente completamente desconocida me vea practicamente desnuda...eso lo dejo para mis amigos los liberales.
El ver mi cuerpo en ropa interior desde todos los ángulos no es la experiencia más reconfortante que he tenido, gracias a esos cuatro espejos descubrí colores y formas nada agradables y que no pensé que las pudiera tener. En definitiva ahora pensaré dos veces antes de ponerme mi precioso traje de baño de dos piezas. Supongo que la vendedora ve cosas peores, ese es mi consuelo.
Pero no me deprimi, aunque lo parezca: al pan, pan y al vino, vino... además tengo el pretexto de que fue justo después de las fiestas de diciembre.
El vestido se me veía muy bien, y no sólo fui yo la que lo afirmo, sino todas las mujeres que me acompañaban. El vestido estaba hermoso, tiene mucha más tela que un traje de baño por tanto no estoy segura si se me veía muy bien o el vestido cubría lo suficiente de mi como para verse bien: por el mismo.
Después de todo el entrar a ese cuarto de espejos dejó en mi un mensaje que mi mamá reafirmo: "tienes que hacer ejercicio". Así pues me he levantado a las 5.15 de la mañana para con todo el sueño del mundo encima subirme a la eliptica, todavía dormida y "correr" un ratito (evito decir los minutos para no minimizar mi esfuerzo) para después hacer pilates, o un intento porque me muevo como catarina boca arriba.
No creo tener otra oportunidad de entrar a un cuarto de espejos, solo espero que después de este gran esfuerzo que he realizado en los últimos días entre con más resignación y lo que vea al menos no me sorprenda.

Tuesday, January 16, 2007

El gran día

Una vez, hace mucho tiempo en un lugar no tan lejano, un hombre le dijo a una mujer el mejor halago que ella jamás hubiera podido imaginar: Me haces muy feliz. Esas cuatro palabras, son muy simples pero están cargadas de una enorme responsabilidad para mí… Pero él para mí también es mi felicidad.

Quitándole la miel al asunto, y llegando al punto de mi post, estoy feliz, verdaderamente feliz. Y es que como diría mi amigo John (Lennon, por supuesto) La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado en hacer otras cosas. Tengo que disfrutar cada segundo de mi vida, porque es único e irrepetible. Talvez no pueda hacerlo tan atómico como “cada segundo” pero si debo procurar mantener en mi cabecita que borra todo lo que no usa, o piensa no usará, aquellos momentos dignos de recordar.

Estamos planeando nuestra boda, y hemos estado muy estresados decidiendo el lugar, el banquete, el presupuesto, y todos los etcéteras que un evento como una boda trae consigo. Pero la boda no dura sólo un día, incluye los preparativos que no son más que nuestro intento de hacer de ese día un día perfecto. A partir de ese día comenzamos nuestra vida juntos y ese día refrendo una promesa que seis años atrás le hice, que es tratar de hacerlo muy feliz.

No puedo deshacerme de toda esta miel, espero que más adelante escriba las cosas graciosas que han pasado hasta el momento. Esa era mi intención cuando inicie, lo que logré fue simplemente escribir algo que ya sé: que estoy muy feliz porque quien estará en el altar junto a mi es Julián, y nada más importa.

Wednesday, January 03, 2007

Noticias frescas

En esta época es común que se reuna la familia para compartir la tradicional cena de Navidad o de año nuevo. Mi familia es bastante grande, más si la comparamos con las familias modernas en las que uno o dos hijos son los que junto a los padres las componen.
Esta Navidad la pasamos en casa de mis abuelos maternos, de los cuales ya he hablado anteriormente. Son dos casi adorables viejecitos que viven juntos en una casa en provincia y que son cuidados por una de mis tías, y digo casi porque la mayoría de las personas de edad avanzada se comportan como unos niños de cuatro años pero con la autoridad que les confiere una estirpe de hijos, nietos y bisnietos y por supuesto sus más de siete décadas de vida.
Mi abuela, como la mayoría de las abuelas, habla con la televisión. No hay que interrumpirla cuando ve alguna de sus novelas o los últimamente famosos talk shows.
Laura en América es su favorito, en la mayoría de sus programas, podría asegurar que en todos, una pobre y angustiada mujer es acosada por un hombre que la quiere más que a nada en el mundo y daría todo por ella incluso enfrentarse al enfurecido y, obviamente, alcoholico y macho esposo. Ella es una santa que saca adelante a su familia pero no puede negar que su pretendiente ha logrado hacerla suspirar nuevamente. Mientras ella, la mujer afligida, y él, el nuevo y prometedor pretendiente, estan en el panel Laura trata de convencer a la protagonista de la historia de que su esposo es un mal hombre. Para probarlo hace pasar al marido mientras grita -¡que pase el desgraciado!!!!-. El esposo, haciendo gala de su condición de cavernícola entra al estudio, corre hacia el pretendiente y comienza a golpearlo (los hombres que están detrás de ellos fingen intentar separarlos)...en ese momento mi abuela grita sabiamente -¡andale cabrón!!!!- y toda clase de recomendaciones. El programa casi siempre tiene un desenlace gracioso para mi, pero justo para mi abuela: el marido tiene una amante a la que maltrata constantemente, y la esposa lo abandona.
Mi abuelo, un campesino que a sus ochenta años carga bultos de azúcar en su espalda, esta alejado de todo el mundo por su moderada, pero conveniente para mi abuela, sordera. Yo creo que no está tan sordo como todos pensamos, sólo finge para que las locuras de mi abuelita no lo afecten. Él ama al chavo del ocho, aunque se duerma mientras a nosotros nos obliga a ver su maratón navideño.
Tienen un refrigerador en el que guarda el periódico que no ha leído...mi tía se ríe mientras dice que es que le gusta leer las noticias bien frescas.
Ay mis abuelos, me da mucha risa recordarlos; pero la risa se borra cuando Julián me dice que no hay remedio, seré como mi abuela en unos años más, sólo espero que sean muchos.

Thursday, December 14, 2006

Donde la puerca tuerce el rabo

-¡¡Mamá, mamá!!!!- gritó Ana y al no escuchar respuesta decidió hacer algo pronto porque la chancha se había metido a la cocina. Eran muy pobres así que el que el animal se hubiera metido en la cocina representaba que ella y sus hermanitos se quedaran sin comer.
Corrió hacia la cocina y al ver a semejante animal con medio cuerpo sobre la mesa de la cocina se quedo paralizada, cómo haría ella con apenas ocho años para moverla. Tomo un palo (la razón por la que casualmente estaba ahí no es importante) y con todas sus fuerzas le pegó en la parte inferior de su cuerpo....
Ya no se escuchaba el oinc oinc, sólo un terrible chillido que debe haber escuchado medio pueblo; por suerte doña Facha no estaba en esa mitad.
La había torcido, la mitad del cuerpo de la chancha todavía estaba sobre la mesa y la otra mitad estaba tirada sin que el pobre animal pudiera levantarla. El resultado había sido peor, ahora no podrían venderla y no sólo se quedarían sin comer un día sino muchos más y lo que más dolía era que Fachita no iba a entender que lo había hecho sin querer.
Lo único que atinó a hacer fue levantar la parte del cuerpo que estaba tirada y tratar de enderezarla. -Bonita, bonita ven camina- intentaba convencerla, pero cada vez que enderezaba el cuerpo y trataba de jalarla para hacerla caminar, las patas de atrás no respondían y volvían a caer de lado.
Ante su desesperación tomó al animal, acomodó nuevamente sus caderas donde debían ir y sin soltarla la fue empujando, hasta que al parecer caminaba con normalidad.
-Ufff- pensó -me salvé.
Después cada que veía a la puerca cojear, reía, con una combinación de nervios y de orgullo por haberla salvado.
***
Esta historia se la robé a mi mamá, espero que no se ofenda... más le vale porque tiene muchas como éstas.

Tuesday, December 12, 2006

Si no, me ganan


Este fin de semana mi mejor amiga y yo nos fuimos de pinta. Lo extraño es que cada quién "jaló para su lado" y pienso que fue más gratificante lo que hizo ella.
Somos parte de una hermosa asociación que se dedica a tratar de ayudar a niños de las regiones más pobres del país (apadrina un niño) que este fin de semana organizó un festival de fin de año para que los padrinos convivieran con niños de las comunidades beneficiadas.
El año pasado tuve la oportunidad de asistir a uno de estos festivales y ves lo que estás acostumbrado a evitar: la pobreza en la que gran parte del país está sumergida.
El festival consiste en que ciertos patrocinadores regalan juguetes y algunas golosinas y voluntarios van a una comunidad en condiciones de marginación y organizan juegos y actividades de salud para los niños. Los niños compiten por ganar dulces o una pelota.
Marianela decidió asistir al festival de este año y estuvo a cargo de un juego, en donde los niños tenían que correr de un lado a otro. En la segunda vuelta vió a un niño correr sin zapatos, brincando entre charcos y lodo y se acercó a preguntarle por qué no traía puestos sus zapatitos a lo que él respondió con apuración -es que se me rompió mi huarache, y si no corro me ganan el premio- y sin prestarle mucha atención siguió compitiendo. Marianela tomó sus pequeños huaraches y vió que uno estaba amarrado con un lazo y el otro efectivamente no había dado más.
Ellos no desean lo que nosotros deseamos de niños. Sólo quieren la oportunidad de jugar en vez de trabajar y tener entre sus manos un juguete nuevo; sin importar si es mattel o "nettel"
Tan sólo de recordar la emoción y ansiedad que sentía por ver lo que los reyes magos me había traído, el olor a nuevo, la idea de los nombres que tendría que poner, el jugar por primera vez con mi bicicleta nueva me hacen sentirlo afortunada que he sido y el deber de cooperar, aunque sea con un granito de arena para agradecer las bendiciones que he recibido hasta el día de hoy.



Monday, November 06, 2006

Día de muertos

En México tenemos una tradición que me fascina, por todo el color y sabor que trae consigo y es el día de muertos. En mi casa ponemos una ofrenda con flores y comida típica en una mesa adornada con papel de china picado...de China, tal vez no es tan mexicana.
Mi abuela Facha dice que los angelitos, o niños, vienen a comer el 31 de octubre a las doce del día y los adultos el primero de noviembre a la misma hora, para que el dos de noviembre se regresan juntos al campo santo. Mi Abuela Tere dice que llegan a las ocho de la noche y no es por tratar de ponderar mi amor por mis abuelas pero le creo más a Facha, suena más tenebrosa el medio día o la media noche.
El año pasado tuve la oportunidad de visitar Oaxaca en esta época y es una experiencia que recomiendo vivir -por supuesto no en las condiciones en las que tristemente se encuentra esta ciudad-, somos un país privilegiado por la riqueza de tradiciones que poseemos, es importante valorarlas y conservarlas pero eso es tema de otra entrada.
Soy de lo más susceptible a estas cosas y el martes por la noche que llegamos a casa las luces estaban apagadas y solo las veladoras iluminaban el comedor, lo que creo un clima de suspenso...así como cuando en las películas todo se queda en silencio y solo se escucha la dificultosa respiración del actor que pasea solo por un cementerio(sí, claro lo que una persona normal haría en día de muertos), porque hasta los espectadores contenemos la respiración. En fin, esa imagen se debe haber quedado tan grabada en mi mente que por la noche tuve pesadillas.
Estaba en mi cuarto y me veía dormida -por lo regular esas son mis pesadillas, me veo desde afuera de mi cuerpo, o intento salir y no puedo tocar nada- y alguien me decía que estaba muerta y frases similares. Pero como me conozco supe reconocer inmediatamente que era una pesadilla y esforce a mi mente a imaginar algo raro y loco, por supuesto no me costó trabajo y de repente bailaba junto con un par de muñequitos de disney.
No sé si me quedaron bien conectadas las ideas, mi objetivo era escribir sobre lo complicada que puede ser la mente...mejor dicho lo simple

Wednesday, September 27, 2006

Para siempre


-¿Tú crees que nada es para siempre?
-Sí
Ante tal respuesta mi cara debe haber reflejado tal transición de emociones; desde el enojo, asombro, tristeza terminado con curiosidad; que continuó con la explicación
-Creo que nada es para siempre, pero dura tanto que lo parece.
Es como si vamos al bosque y le preguntamos a una mariposa sí cree que el árbol en el que vive ha sido para siempre, ella responderá que sí, puesto que ha estado ahí durante toda su vida, mucho antes y seguramente mucho después, aunque su vida dure tan sólo cinco dias

Foto: http://photowebs.blogspot.com/2006/03/transparent-butterfly.html

Sunday, September 24, 2006

La felicidad no es la mejor compañía de la inspiración....


Quizá si Van Gogh hubiera sido feliz y su vida menos triste y solitaria, no tendríamos sus obras de arte.

Pero sólo quizá

Saturday, September 16, 2006

Planeando

Me gusta esta frase
Si quieres hacer reir a Dios, cuéntale tus planes
A las personas nos fascina planear nuestra vida, algunas son más hábiles que otros para lograr cumplirlos. Pero yo sí que hago reir a Dios.
Disfruto mucho escuchar, o leer, los planes de otras personas. Son realmente interesantes pero lo mejor es seguirlos de cerca. Los planes varían de hacer una bufanda o tomar vacaciones, y que su jefe no lo autoriza, hasta los más complicados como tener un bebé.
Lo que no entiendo es cómo me gano la confianza de la gente para que me los cuenten, no sé si no me conocen bien o me conocen mejor que yo; la conclusión a la que llego es que además de hablar muchísimo parece que sé escuchar lo que otros tienen que decir. Esa es una buena opción, la otra que no me deja muy bien parada, es que las personas quieren hablar y no importa si es una computadora la que escucha...ellos descansan.
Eso será tema para otro día, mi cara de mujer que lo entiende todo.
Hoy hablo de los planes porque hice un par de ellos. A mi parecer son determinantes en mi vida y me da mucho miedo que en este momento Dios este con carcajadas en el Cielo.
Como desearíamos tener una bola de cristal, o una espada de "laugurio" (la espada realmente se llamaba "del augurio" pero como a la edad en que mi nana, la televisión, me dejó ver esas caricaturas no sabía lo que era un augurio, pues le puse un nombre, que tampoco conocía el significado pero al menos sonaba mejor) para saber que las decisiones que tomamos son las correctas que no nos estamos equivocando.
Pero no tengo forma de saberlo, solo cerrando los ojos y dando el salto lo sabré. He de confesar que el recordar que estarás ahí me hace sentir tranquila, libre y segura de que nuestros planes tomarán el rumbo que deseamos.
Creo que debería volver a los cuadernos...

Thursday, September 14, 2006

El hilo rojo

Estoy segura, segura completamente, que nací con un largo larguísimo hilo rojo que me une a ti. Me gusta saberlo, porque aunque no puedo verlo, ahí está fortaleciéndose tanto que nunca se romperá.
Al principio el condenado hilo se estiraba y estiraba, cada vez más y más, supongo que el destino lo hacía para generar un efecto de suspenso y confundirnos entretejiendo a nuestro hilo rojo.
A veces, daba un tironcito a la punta que me corresponde y pensaba que la persona que se me acercaba era la que tenía el otro extremo, pero entre más jalaba mi extremo, más se alejaba de mi. Varias veces ocurrió lo mismo, así tenía que ser.
Ahora que lo pienso nuestro hilo se mide en años no en metros.
Por eso, un día en que sentía que la vida no era justa porque el que pensé era el dueño del otro extremo se iba por razones que no entendía, jalé con toda mis fuerzas el hilo. Lo jalé pidiéndole a Dios te enviara y apareciste.
Apareciste con esa enorme sonrisa y abriste tus brazos para darme todo el amor que puedes dar.
Cuando te veo y me pregunto por qué un ser tan excepcional como tú esta a mi lado, la respuesta es simple: un hilo rojo te une a mi...claro y un gran amor.

Palabras...

Estos días han sucedido cosas que me sacuden y hacen que poco a poco conozca una cara del mundo que había visto de lejos, que me resistía a creer.
Pero puedo elegir, entre cerrar los ojos y continuar viviendo, fingir que eso no existe y las personas tienen conciencia plena y no hacen o harían nada que dañe a otros, o ...
...Ese es el problema.
Sé que hay opciones pero en este caso lo único que me queda es no caer en ese juego de indiferencia que invade al mundo. Y es que parece más fácil la venganza que solo aumenta la ira, el rencor y te deja cada vez más vacío.
Los hechos que me impactaron fueron diversos pero gracias a Dios no las viví tan cerca. Fueron imágenes que aparecieron frente a mi como en una película. El problema es que la vida no lo es y los afectados, realmente fueron heridos.
Creo que Horacio Quiroga tenía razón en su libro "Cuentos de Amor, Locura y Muerte". Al menos en estos días, tal vez siempre, estuvieron muy relacionados