Monday, March 17, 2014

Secret Santa – Series Oh dear!


Hacía siglos que no escribía aquí. Dos razones me detienen de avanzar mucho. Primero, mi paranoia de no dejar público nada de mi vida (¡como si alguien me leyera!). Y segundo, la flojera, que se autoexplica. Pero de verdad que tengo algunas ideas que no quiero que se me olviden. Y es que al vivir al otro lado del charco, varias situaciones diariamente me hacen descubrir que a pesar de ser occidentales (es decir no somos de la cultura oriental, aka los chinos) somos tan distintos y jamás seré parte de ellos.

Primero, un update a mi vida. Tengo ya un poco más de un año viviendo en Manchester, Inglaterra con Juli. Él que es el listo de los dos, obtuvo una beca para venir a estudiar el doctorado. Nos sentimos muy afortunados, pero también asustados. Dimos ese "salto de fe" y estamos a más de 9 mil kilómetros de nuestro hogar, viviendo en un lo que también llamamos nuestro hogar.

Pero es en realidad que somos muy afortunados. Siento que le caemos muy bien a alguien allá arriba (¡y me refiero a Dios, no a Superman o algún piloto!) porque ya tengo un trabajo. Honestamente con mi inglés chimuelo sentí que no iba a conseguir trabajo más que lavando los baños de la Universidad. Justo como diría Fox, ese trabajo que ni los negros quieren hacer. Pero el trabajo que tengo es menos cansado y apestoso...

Todo este preludio es solo para hablar de las diferencias que he encontrado entre el ambiente laboral al que estaba acostumbrada, y el ambiente laboral británico. Bueno, primero lo primero ellos gustan de llamarse ingleses (obvio, si son ingleses, porque si son de Gales, galeses; de Escocia, escoceses…).

Los mexicanos al estar tan cerca de los estadounidenses estamos acostumbrados a que todos aquellos que hablan inglés (o sea ellos) nos maltratarán y discriminarán. Pero cuando llegué aquí, me sorprendí gratamente al darme cuenta que son increíblemente incluyentes. En el supermercado, el cajero puede ser rubio, con los ojos rasgados o con cabello de frijol refrito. Los trabajos son multicolores y las universidades también. Tienes realmente igualdad de oportunidades.

Pero a pesar de esta igualdad en las oportunidades, somos tan distintos en muchas cosas. Mi primer ejemplo es el intercambio de fin de año. En mi trabajo anterior una vez hicieron un intercambio y cuando me preguntaron si quería participar yo, sin maquillar un poco mi respuesta, dije que no, que no me gustaban los intercambios porque casi siempre obtenía cosas que no me gustaban. Obviamente la cara de las dos entusiastas organizadoras fue de sorpresa y molestia. El intercambio se llevó a cabo sin mí y la gente no parece haberme extrañado mucho. Es importante aclarar que no muchas personas de mi trabajo anterior me caían bien y no quería tener que abrazarlos por compromiso. Y he aquí dos primeras diferencias entre mi trabajo anterior y éste: me caen bien la mayoría de mis compañeros y los abrazos por compromiso.

Quizás lo más revelador es que me caen bien mis compañeros. Y es que en mi trabajo anterior me la pasaba muy bien porque mi hermana estaba ahí y nos la pasábamos todo el tiempo comadreando. Pero había unos cuantos que de verdad no soportaba. Pero no era mi culpa, era de ellos porque de verdad son desagradables. Para probar si era yo o ellos, me di a la tarea de pensar en mis otros trabajos y sí ¡sí me caían bien mis compañeros! Así que eran ellos, no yo.

Supongo que acá me caen bien porque vienen a trabajar (tercera diferencia). Nada de desayuno hasta las 10 de la mañana, nada de salirse a comer dos horas y por supuesto nada de inventar comidas – borrachera en pleno horario laboral. Además sólo me caen bien, no somos amigos ni serán jamás los padrinos de mis hijos. Es una relación armónica y creo que así es como debe ser.

Ahora, los abrazos por compromiso. Y a ver si por fin relaciono mis ideas. El intercambio de fin de año. Acá se llama “secret santa” porque un Santa, secreto (cuando lo digo suena tan lógico) te da un regalo. Pero yo pensaba que era como los intercambios mexicanos (o latinos asumo por conversaciones con mis amigos de otras naciones) que el secreto se descubría cuando en una pequeña reunión uno iniciaba dando su regalo a su “regalado” y se daban un abrazo. Este regalado, después de abrir su regalo frente a los demás regaladores-regalados tomaba el regalo que había preparado y se lo daba, ahora en la modalidad regalador, a su regalado. Y así hasta cerrar un ciclo de regalador – regalo – regalado.

Cuando me preguntaron si quería participar en el secret santa, dije que sí. Una porque como dijo mi hermano Is, tengo que simplemente NO ser yo. Y la otra, porque me caen bien. Pero me alegré mucho cuando salió el nombre de una compañera que me cae aún mejor que los demás. Así el abrazo no sería incómodo ¡Y yo pensando en el abrazo pues!

El día del secret santa llegó y con él yo también con mi regalo afuera de una bolsa muy personalizado. Pero cuando me di cuenta, todos mis compañeros estaban poniendo sus muy discretos regalos en una bolsa negra. Después, una persona tomó todos los regalos. Leyó la dedicatoria -un simple “merry x-mas Fulan!”- y entregó el regalo a Fulan. Fulan abrió su regalo, quizás se emocionó o sólo hizo cara de fuchi y guardó su regalo en su drawer.

Y ya. No hubo reunión exprés. Yo no me entere quién me dio mi regalo y mi regalada se enteró porque yo fui bastante obvia. No hubo abrazo de compromiso, lo que me tranquilizó bastante, porque no me gustan los abrazos de compromiso pero fue tan frío. Y en general así son ellos, no muestran más emociones que las estrictamente necesarias.

A todo se acostumbra uno, sobre todo cuando al llegar a casa tiene su pequeño México, multicolor y multisabor.

Y después de una entrada tan larga he decidido dedicar otra entrada para las demás diferencias que he encontrado:
  •  Cumpleaños
  • Not too bad
  • Comidas y comida de fin de año y
  • Oh dear!

Monday, December 10, 2012

Navidad, ahora sí blanca navidad

Hace unos meses que me mude de México. A penas tengo dos meses del "otro lado del charco" y ya extraño mi tierra como no lo imaginaba. Supongo que la extraño cada vez más porque tenía planeado ir allá en estas fiestas, pero se me complicó todo y ya no podre reunirme con mi familia hasta en unos meses.

Pero como la vida depende del color del cristal con el que se mire, no quiero deprimirme sino hacerle una buena compañia a Julián. Finalmente estamos juntos y ambos alegramos la vida del otro. Así que decidí ponerme navideña y poner mi nacimiento. Es una miniatura, lo compré en Mérida en mis últimas vacaciones en la playa y lo traje a Mánchester sólo porque me encanta. No imaginaba que lo tendría que usar para su verdadero propósito.


Nacimiento con boshitos

Esto también significa mi primera participación en la vuelta al mundo. Espero que sea la primera de muchas ya que he decidido sacarle provecho a mis horas libres y aprender verdaderamente a tomar fotografías. Si voy a inmortalizar los momentos, que sean mejores cuando los vea en foto!

Thursday, August 23, 2012

Crepúsculo

Con la edad uno va aprendiendo muchas cosas. Entre otras, uno entiende que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero a veces, la fortuna de tener en casa varias generaciones juntas, me hace darme cuenta (casi siempre de una forma muy graciosa) lo distintas que son las imágenes que mi papá, mi sobrina y yo tenemos en la cabeza sobre la misma palabra.

Hace unos días esto ocurrió en mi casa:

Tata: ¡Hoy va a salir crepúsculo!
Paula: ¡Ay ay ay, yo la quiero ver yo la quiero ver!!
Mamanie: ¿De qué se trata que están tan emocionados?
Tata: Pues es con Arturo de Córdova, que es un médico prominente pero ya luego no puede operar...
Paula: (con cara desencajada y con bastante decepción) ¡Ay.!!... Mmm... Sonaba más interesante cuando Ari me la contó.

 Claro, mientras Paula imaginaba esto:

(fuente)

Mi papá sólo conocía esto:

(fuente)

Tengo que aceptar que Arturo de Córdova me parece mucho mejor actor y la trama no sonaba nada mal. Quizás le de una oportunidad.



Monday, August 20, 2012

Regreso a clases

Ayer que regresábamos de casa de los tíos de Julián (veníamos de ahí y tengo un a larga historia que contar sólo para no olvidar), él me dijo que en un día como ayer, pero de hace 20 años, habríamos estado súper nerviosos. Al principio, pero de verdad sólo muy al principio, 20 años me parecieron muchísimos. Pero ya que caí en cuenta que hace más del 20 años yo estaba en la escuela, lo entendí. 

Es cierto, si yo tuviera 20 años menos, habría estado muerta de nervios en mi casa, con esa mezcla de emociones que en ese momento no entendía. La verdad, ni ahora lo hago, pero lo intento. 

Y es que al siguiente día, es decir, hoy, habría tenido que entrar a clases.  A mí, lo que más nervios me daba era descubrir al otro día que mi maestra sería Adelina. Era una mujer que parecía ser la encarnación de una bruja de cuento. En cuarto año esa pesadilla se hizo realidad, pero la verdad no fue tan mala como parecía.

Recuerdo vívidamente la expectación que el regreso a clases producía en mí. Esos nervios combinados con la tristeza de terminar las vacaciones. Aunque si bien es cierto que vacaciones tenía varias veces en el año, no en todos los regresos de vacaciones tenía maestra nueva, compañeros nuevos (o viejos que ya extrañaba) pero sobre todo: útiles nuevos.

Eso y sólo eso podía mitigar mi angustia. Qué si la maestra era una bruja, yo tenía útiles nuevos. Qué si mis amigas se había cambiado de escuela, yo tenía útiles nuevos. Qué si las vacaciones había terminado, YO tenía útiles nuevos. Qué si tenía que levantarme temprano, YO tenía útiles nuevos.

Si la angustia de plano era demasiada, sólo tenía que olerlos. Ese maravilloso olor a hule cristal y a madera. Me fascinaba. Aunque debo aceptar que cuando se pegaban los libros entre sí, me hacía alucinar pero no de gusto sino de desesperación. Creo que era neurótica desde niña.

Pero hoy, a 20 años de eso, estoy tranquila. Sólo tuve que apurarme un poco más de la cuenta porque no sólo los niños están ansiosos de regresar a la escuela, sino que los padres ya quieren que las largas vacaciones terminen y enloquecen la ciudad con tal de aventar a sus hijos temprano. Al menos es la única explicación que encuentro.

Monday, July 30, 2012

Me comienzo a enfríar

Cuando aquí en México decimos que no debemos sentir frío queremos decir que no hay que tener miedo. Me gusta cuando alguien comienza a asustarse y otra persona le dice que no debe sentir frío, hasta ver pingüinos vestidos con abrigos...o sea hasta que realmente haga frío (y que la situación se ponga más que ruda). Pero ayer por la noche mientras conciliaba el sueño me di cuenta de que el frío ya me ha invadido.

Normalmente soy una miedosa que da pena. Aún le temo a la oscuridad, me tiemblan las cañas cuando me asomo por la ventana del cuarto piso, mis manos me sudan cuando el protagonista de una película es golpeado y ni que decir de cómo me tapo los ojos cuando sé que está apunto de aparecer el muerto en la película que miro. No lo puedo evitar, me tomo demasiado a pecho lo que veo o leo que he quedado definitivamente traumatizada.

Ahora tengo un miedo menos común que los que autores y directores han sembrado en mi cerebro. Hoy tengo miedo a lo que sucederá en unas cuantas semanas. Hace tiempo conté aquí que Julián y yo estábamos viviendo un cambio muy grande en nuestras vidas (aquí el detalle).  Juli dejó todo atrás y se mudó muy lejos de nuestro departamento a comenzar con su Doctorado. Yo me quedé aquí pero por fín ha llegado el momento en que nos iremos juntos y estaremos lejos de nuestro adorado México. Aunque, como me diría uno de nuestros maestros, yo seré el pequeño México de Juli y él será el mío. Porque nuestro hogar es, lo ya muy choteado, donde está nuestro corazón.

Solo ahora que sí ya vi la de "a de veras" me doy cuenta que mis cañas vuelven a temblar y mis manos a sudar. Me siento muy asustada de lo que vendrá. Tengo que dejar mi trabajo en un mes, un poco después alejarme de mi adorada sobrina, mis consentidores papás y mis entrenadores hermanos (me entrenan para aguantar las inclemencias de la vida). Tengo que dejarlo todo y comienzo a sentir el piso donde estoy muy frágil. En el momento que hago el recuento de todo lo que dejo atrás comienzo a sentir más frío, miedo pues.

No es fácil sentir que lo dejarás todo y que esta rutina ya no lo será más. Ya que he visto muchas películas, sé que el miedo es el camino hacia el lado oscuro.  Porque el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio y el odio lleva al sufrimiento, así que no quiero sentirlo. Definitivamente no debo tenerlo.

¿Qué pasará si esto que dejo cambia y no lo puedo recuperar? Estoy apostándolo todo, por un sueño.

Es un sueño grande, así que sé que vale la pena.

Es un punto de inflexión en mi vida. En nuestra vida. Y cuando digo esa palabra NUESTRA me doy cuenta que ese salto de fe, ya lo dimos. Que sólo puede ser bueno lo que nos espera porque estaremos juntos.

Así que agarro mi miedo, lo aplasto y lo guardo en una caja. Listo para ser sacado cuando vea una película "de susto". Esta el maravilloso otro lado de la moneda que  es el que más me la he pasado observando ahora que he estado lejos de Julián, porque sé que donde quiero estar es a su lado. Nos veo juntos compartiendo nuevamente nuestro hogar, yendo a pasear por el parque, cocinando juntos, de vacaciones, estudiando. Pero siempre juntos. Ese lado de la moneda me hace feliz y me hace olvidar que aquí dejo muchas cosas que amo.

El miedo se diluye por completo cuando recuerdo que la familia (otra vez las películas..) no te olvida ni te abandona. Lo esencial, los seres que amo, siempre estarán conmigo y gracias a la tecnología no pasará ni un día en que no hable con ellos. Me apoyarán y me acompañarán. Lo sé y eso me da mucha tranquilidad.

Esto que escribo, es un ciclo que repito cuando me angustio por no saber qué habrá una vez que deje este status quo. Al final de las fases de angustia-miedo-emoción-tranquilidad, siempre sé que yo tengo un lugar que no dejaré y es al lado de Julián. Las cosas son, como deben ser.


Thursday, March 08, 2012

Nosotros los muggles

Soy fan de Harry Potter. No fan a tal grado de querer hacer una fiesta de disfraces o asistir a esos clubes de fans en donde todos se sienten parte de Hogwarts y hasta tienen sus propias casas. No no no, no llego  ese nivel y no creo jamás hacerlo. Pero de que soy fan, lo soy. Quería practicar mi inglés y pensé que una buena forma era leer libros para niños en inglés. Me decidí por los de Harry Potter porque no me he sentido especialmente atraída por Narnia y ya había leído la serie de la Materia oscura. Total que después de siete libros que no podía soltar, aprendí sobre los personajes más a profundidad y me enojo con los cambios en las películas.

Creo que lo que más nos ha parecido atractivo del mundo de Harry Potter a "nosotros los muggles" es descubrir que aunque siempre nos había parecido que la magia puede arreglarlo todo, no es así. Existen problemas también en ese otro mundo de magia, muy similares a las luchas de poder de nuestro mundo muggle, pero los hay.

De cualquier forma sigo y seguiré deseando tener un poco de magia. Aunque sea unos cuantos hechizos simples que harían mi vida más fácil. La tecnología todavía no avanza hasta donde yo quiero (aquí lo cuento) así que ahora he pasado al terreno fantasioso. Necesito, no sólo quiero sino que necesito una varita mágica. Ya me conformo con la bolsa de Hermione con el Undetectable Extension Charm para poder echar todo lo que quiera en un dimminuto clutch. También me gustaría poder saber apparate (no me sé los nombres en español, así que escribo pocho-potteresco). Caray, si no pido tanto, sólo esas dos cositas.

Últimamente lo necesito más, estando tan  lejos de Julián y tan cerca de mi mudanza. Y es que dos simples cosas solucionan mi vida, iría con Juli cada vez que se me antojara, y podría vaciar mi departamento en una bolsa con el hechizo de extensión y guardarla debajo de la cama. Es más para qué la gurado, me la llevo a todos lados.

Está bien, está bien. Adios procrastinación. Hola mundo muggle

Tuesday, March 06, 2012

Así cualquiera se casa

Este año parece que fue declarado temporada de bodas. Muchas personas que conozco se casarán proximamente y eso me ha dejado atenta a todo lo que ocurre al rededor del tema boda. Por un lado me doy cuenta de cuán distinta pudo ser mi boda de haer tenido toda esta preparaión DIYeresca, y por el otro me doy cuenta cómo tengo razón cuando digo que no habrá boda más bonita que la mía, porque para todos los demás que se casan, no habrá boda más bella que la suya.

Pero estas santas antenitas que andan atentas al tema boda pusieron atención a una canción de Pedro Infante, el Piojo y la Pulga. Bueno, precisemos, yo pensaba que era una canción mexicana, pero al tratar de recordar sin éxito la letra de la canción tuve que buscarla y descubrí que es una ronda andaluza muy antigua. Pero a lo que nos truje. Cuando la escuché, me pareció especialmente tierna, y muy característica de las bodas mexicanas. Tenemos padrinos para todo, y lo peor no es eso, sino que se ha ensuciado bastante el término padrino para decirselo a cualqueira que pague los tortilleros de nuestra boda.

Este es un fragmento de la versión original:

EL PIOJO y la pulga
se quieren casar,
mas no tienen trigo
para convidar.

–Contentos estamos
porque nos queremos...
Por falta de trigo
no nos casaremos.

Responde la hormiga
desde su hormigal:
–¡Que siga la boda!
Yo llevo un costal.

–Contentos estamos
pues carne tenemos...
Por falta de vino
no nos casaremos.

Responde el mosquito
desde su tinaja:
–¡Que siga la boda!
Yo llevo una taza.


Y esta es la que Pedro Infante , que en mi opinión tiene mucho más sabor,

El piojo y la pulga se van a casar,
Y no se han casado por falta de maíz,
Tiro lo tiro, tiro liro liro,
Tiro lo tiro, tiro liro lan.
 (a partir de aquí obviaré los tiro lo tiro)

Responde el gorgojo desde su maizal,
"Hágase la boda que yo daré el maíz",

Bendito sea el cielo que todo tenemos,
Pero los padrinos donde agarraremos,

Salta el ratón desde el ratonal,
"Amarren al gato, yo iré a apadrinar".

El piojo y la pulga se van a casar,
Les pregunta el padre si saben rezar,

Salta la pulga que se desatina,
"Traigan una enagua, yo seré madrina".

Se acabó la boda y hubo mucho vino,
Se soltó el gatito y se comió al padrino,

En la madrugada cuando el sol salió,
No hubo ni un changuito que no se rascó,


Conclusiones de mi ardua búsqueda, uno, somos bastante copiones, pero no siempre descomponemos lo que tocamos, este es un ejemplo de que podemos sazonar muy bien. Pero finalmente la más imporante, no sé para qué ahorré tanto para pagar mi modesta boda, pude haberme sentado en medio de la plaza y comenzado a gritar "Contentos estamos porque nos queremos, pero por falta de casa, coche, muebles, despensa, salon par ala fiesta, cena, grupo musical, recuerditos, vino, bebidas y demás no nos casaremos" y así despacio seguro seguro que alguien saltaba regalándome TODO.

Así, cualquiera se casa, no como diría mi papá "si Dios me presta dinero".

Friday, January 06, 2012

Bye bye love, bye bye sweet, 2011

Sé que esto tiene que ver con la relatividad únicamente y que si volteo hacia atrás en este momento, el año que acabamos de dejar es un suspiro. La razón por la que me parece tan efímero es que me la pasé, en realidad, nos la pasamos, esperando tanto una resolución desde Junio, que se dignó a llegar ─después de mucho trabajo─ hasta Noviembre, que apresuramos al tiempo.

Comenzamos el año con nuestro sueño, sin confesarnos que ninguno de los dos, es decir, Juli y yo, creíamos que lo fueramos a materializar. Entre otras cosas porque nuestra vida parecía comenzar a tomar otra forma que nos complacía más. Pero la crísis de los 30 nos jugó una mala pasada y Juli deseo que ese sueño pasara a un plano más terrenal: el resultado es que Juli se marcha a mediados de enero a hacer su Doctorado.

Pero claro, después de haber sido rechazado en el Politécnico; aceptado en el Conacyt y en la universidad; para después ser rechazado en la universidad; pero por fin aceptado en la universidad (después de hacer dos research proposals, uno mejor que otro a decir verdad) y casi rechazado en el Conacyt. Con estas etapas ya habíamos perdido casi las esperanzas. Pasábamos de un momento de euforia a un momento de tristeza.

Finalmente, nuestra vida cambiará drásticamente. Digo la nuestra, porque nos vamos a separar y a pesar de que yo, por un tiempo, me quedo en México a hacer lo que siempre hago, él dará un salto de fé a lo desconocido a una aventura que a pesar de ser emocionante, parece también muy asustadora.

En este momento no sé qué pasará más adelante. No quiiero ni imaginarlo porque mi vida tiene suficiente incertidumbre como para soñar (y eso que soy soñadora empedernida). Sólo sé que agradezco a Dios este año que pasó, en que nuestra perseverancia rindió frutos. Ahora, tengo que juntar las fuerzas para iniciar mi priopio proyecto, siempre con el respaldo del Juli, para perseverar y que el próximo año pueda hablar de este que vivo con la misma emoción y agradecimiento con el que hablo hoy del que pasó.


Como diría la canción, me dejó muchas cosas buenas este año, Dios me permita conservarlas y me de la oportunidad de mejorarlas. Yo ya sé mi parte y lo haré lo mejor posible.

Los esposos



Se subió a la camioneta, después de que su mamá la obligara a tomarse fotos y video. Acomodó todo el tul que la cubría y se sentó tratando de fingir que no estaba nerviosa.



—Admítelo, debes estar nerviosa— le dijo su prima—nadie puede estar tan
tranquila el día de su boda—.

—Sí, la verdad en este momento ya estoy nerviosa. Pero lo único que quiero es llegar ya —respondio con una sonrisa entrecortada.

El viaje continúo tan lentamente que casi ponía ver una película de sus pensamientos, imágenes de sus recuerdos y de sus deseos que iban apareciendo una detrás de la otra.

Por fin llegaron a la iglesia, y aunque sabía que su novio no la debía ver hasta que estuviera dentro se asomó para poder verlo: Era justo lo que imaginó, él estaba sonriente. Se veía nervioso sí, pero estaba segura que él se sentía como ella. Es decir, deseaba con todas sus fuerzas que la mujer que él amaba llegara por fin a la entrada.

Los familiares y amigos se reunieron en la plaza frontal y esperaron a que la misa anterior terminara. Dejaron bajar a la novia, quien lentamente se acercó a la entrada, donde su futuro esposo se encontraba ya de espaldas —justo como ella le había pedido, quería que le viera entrar del brazo de su papá y no antes—.

A partir de ese momento lo que tiene en su memoria son emociones y no sucesos, la . Sus hermanos, como siempre, hicieron lo posible por ponerla más nerviosa y llegaron cuando el Padre estaba ya organizando a todos explicándoles cómo debían entrar.

Tomó el brazo de su papá y lentamente mientras los violines comenzaban a tocar camino ante la mirada de todos los invitados, susurró al oido de su papá que lo quería y él sin poder ocultar la emoción sólo apretó su pequeña mano dentre de la suya como respuesta. Muy seguramente ese mismo gesto hizo cuando se dio cuenta que aprendía a caminar sin su ayuda.

La pequeña Paula iba concentrada en su trabajo, y caminaba justo como había sido capacitada. Mirando al frente y con mucha seriedad en su labor. Finalmente sucedió lo que ella tanto temía y pisaron el vestido evitando que pudiera llegar al frente. Hubo bendiciones, unas lágrimas y la alegría de sus padres.

García Marquez dice que la vida no es como la vivimos sino como la recordamos. Ella ya no recuerda mucho, más que la felicidad que recorría su cuerpo cuando vio a Juli ahí parado, con la sonrisa que hace que su vida tenga sentido. Seguramente paso algo así: se tomaron de la mano y después ya nada importa porque ante Dios y los hombres están juntos para siempre.

Risas, baile, mucha diversión y montones de fotos siguieron a todo el largo plan de La boda.Pero ha seguido a lo largo del tiempo, yano en la fiesta sino en la vida. Y puedo asegurar que son felices, y que aunque la vida siempre tiene preparadas sorpresas aunque creo que sólo le pondrán sazón al asunto.

Viene de un post muy muy viejo aqui

Wednesday, November 30, 2011

Y dado que..

Dado que ya son las 4:30 y tengo media hora para salir y nomás no logro concentrarme, me he peusto a procrastinar, ¿por qué no? Estaba buscando unos correos electrónicos de hace un año, y me seguí con unos de más atrás. Lo que me encontré me arrancó una enorme sonrisa de oreja a oreja: un correo entre mi mejor amiga y yo. Yo le escribí "madrastra de Blancanieves" y ella, "madrastra de Cenicienta".

Ay sí, uy sí, qué padre. Qué puedo decir, soy una mujer súmamente sencilla. Pero no me dio risa nomás por qué si, sino que recordé todo lo que había detrás. Como cuando en una película el protagonista se encuentra un pedazo de papel en un libro y hace un flashback gracias a ese simple trocito de papel. Yo he evolucionado un poco, y fue electrónico, pero me causó un flashback al fin (por cierto, aprendí que se llama analepsis).

La ofensa que intercambiamos sucedió porque un día regañe a mi sobrinita y ella con todo el odio que cabía en un cuerpo de poco más de dos años me gritó: Madrastra de Blancanieves ─hace años obviamente, cuando aún vivía con mis papás, hermanos y también mi hermana con su familia, que incluía mi sobrina─. Era lo peor que existía en su mundo, y yo me merecía serlo por tratarla mal. Claro, eso supone que ella era Blancanieves y seguramente también supone que alguien la rescataría de mi. Después de eso, era la ofensa de la semana.

Me encanta recordar esos pequeños momentos de gloria que tienen los niños. Ese flashback me llevó a recordar cuando mi mamá solía amenazarla, por los mismos años, que si no comía le daría una chinga. Nunca le ha pegado, pero en ese entonces la amenaza era suficiente. Creo que ella no sabía ni qué era una chinga. Pero cuando podía usaba esa palabra, amenazaba lo mismo a mi hermano diciéndole que si no le ponía al programa que ella quería, le daría una china o le contaba a mi hermana, su madre, que se iba a apurar a comer porque de lo contrario su Mamana le daría una china.

Estoy segura que todos tenemos anécdotas chistosas, o que a la familia le parecen chistosas. Hay que aceptar también que aunque al círculo familiar derritan las ocurrencias de los retoños, no todos disfrutan escuchando las "nuevas" de los niños. Pero lo malo de haber crecido entre más niños, es que por más que interrogo a mi mamá con las técnicas más sofisticadas, no logra recordar anécdotas como esas. Con mi hermano, al que le llevo varios años, es distinto. Todos podemos recordar sus chorcolatas y al hombre murciégalo. Ya habíamos más "adultos" para grabar sus ideas alocadas.
 
Ahora, cada que veo a mi sobrina, noto todos sus pequeños logros y la se cada vez más grande, me doy cuenta que todos hemos crecido un poco a su lado. Auqnue nos aferremos a una imagen en el espejo que también cambia. El tiempo vuela para todos, más vale tener grabaciones suficientes de esos momentos gloriosos. Espero que Dios me de la oportunidad de tener hijos y llenarme de anécdotas melosas para avergonzarlos cuando crezcan. Dicen que ese derecho se estipula en la lincencia para ser madre.

Mientras, espero ansiosa el día en que mi sobrina lleve su novio a casa y yo pueda enseñarle los gigas de fotos que tengo de ella, vergonzosas y tiernas, y que pueda además, contarle todas las anécdotas que aún iluminan mis días. Volveré a ser la madrastra de blancanieves, aunque seguro ya se sabrá mejores ofensas.

Monday, September 05, 2011

Ni pa' ponerme los tenis y echarme a correr

Un día antes de casarme, ese fue el mensaje que tenía en mi mensajero. Ni pa ponerme los tenis y echarme a correr. Y no es realmente que tuviera dudas, estuviera nerviosa o quisiera realmente echarme a correr. Sólo me parecía que ya se había llegado la fecha que tanto esperaba y de pronto me encontraba a horas de por fin tener la boda de mis sueños.

Pero esa "broma" en mi mensajero hizo que alguien me preguntara si estaba segura de casarme. O sea, pensé yo, cómo puede ser que alguien haga toda la parafernalia de una boda si no se está seguro. Pero el cuestionamiento continuó y fue más directo. ¿Cómo sabía si Julián era el amor de mi vida? Mi respuesta fue muy simple, lo sabes. Esta persona no lo entendió tan simple y decidió dejarlo por la paz, dado que mis respuestas eran más filosóficas que consistentes.


Creo que la duda de las personas antes de casarse no es sólo si la persona con la que caminan hasta el altar es el amor de su vida. Sino que piensan en que puede llegar después otro que sea más el amor de su vida y perderselo por ya estar amarrados con el primer no amor de su vida. Y lo que los hace aventarse al ruedo, además de la presión social, es el miedo a estar solos. A despertar el resto de sus días esperando al más amor de su vida sin nadie a su lado que llene sus días. Lo que no entienden, o eso creo yo, es que es mejor despertar sólo esperando el verdadero amor, que al lado de alquien que no te llena.

Y es que casi como diría la mamá de Forrest Gump, el amor de tu vida es como el chocolate (en mi caso, ustedes pueden cambiarlo por la comida que más les guste en el mundo). Sabes que te gusta sobre cualquer otra golosina, no dudas cuando vas a comprarlo, no dudas cuando lo sacas de su empaque, no dudas cuando lo pones en tu boca y no dudas cuando lo saboreas. Y por supuesto, no dudas mientras lo recuerdas. Sólo lo sabes. Sabes que su sola presencia puede iluminar tu día.

Así me siento con Julián, y así lo he sentido desde que lo conocí. El mejor momento del día (como con el chocolate) era verlo. Sé que si él esta a mi lado, los problemas son menos difíciles y las alegrías más grandes (como el chocolate). Sólo se sabe, porque te late. Porque te lo dice el corazón (sí sí, ya sé que no es el corazón sino el cerebro, pero ese latido característico del amor es más romántico que cualquier maravilla que haga el cerebro) y porque no importa si no es como en los cuentos de hadas. Mientras dura, eres feliz. Obviamente al ser feliz y saber la causa de esa felicidad, nuevamente como con el chocolate, lo cuidarás para que dure un día, una semana, un mes...

El matrimonio no es fácil, estoy segura que la cenicienta se peleo con el príncipe porque no bajó (o levantó) la tapa del baño; que Bella  se irrita cada que encuentra los calcetines de la Bestia en la sala de televisión o que el principe Felipe se pone como energúmeno cuando Aurora no se levanta a hacerle el desayuno. Lo importante en un matrimonio es entender que es más importante el amor y sus beneficios.

Esta es mi filosofía del amor y el chocolate. Espero que no cambie, porque hasta hoy no quiero ponerme los tenis y echarme a correr. Porque no tengo a ningún otro lugar donde ir, si no es con Juli.

Nota:
Los pocos que lean esto, disculpen la miel, sólo es otra de mis teorías que surgen cada que tengo una sobredosis con chocolate. Ahh y también porque recordé una estadística que decía que en los últimos años, la tendencia en los matrimonios es que uno de cada dos, termina en divorcio. ¡La mitad! Creo que ese trámite tan caro (el de la boda) podría ahorrarse fácilmente si todos supieran que el matrimonio sí debe ser para siempre, pero no con el primero que te hace ojitos. Anden, busquen su comida favorita, y después a la persona que los haga sentir así todos los días, sin las calorías adiciolanes.


Thursday, September 01, 2011

¿En qué momento nos cargó la chingada?

Recuerdo bastante bien el libro de Octavio Paz, ese famoso ensayo sobre lo que significa ser mexicano, el Laberinto de la Soledad. Recuerdo el capítulo dedicado a la chingada, donde explicaba de manera muy detallada y argumentada que hagamos lo que hagamos, estamos chingados. Escrito hace tantos años, más de 60, no ha perdido su validez. Nos chingaron. O nos chingamos, la neta no sé si hay mucha diferencia.

Tiene mucho tiempo que no me siento segura en México. Veamos, intento recordar...debe haber sido cuando era niña. Aunque no tengo certeza. Ya desde que mi mamá me mandaba a la tienda, siempre iba corriendo. Como si fuera una competencia, me quería sentir más rápida, más hábil, pero sobre todo más segura. Las leyendas sobre un señor que vestía sólo con una cobija, viajaba en una combi y se robaba a los niños que jugaban en la calle (sic) me asustaban muchísimo, así que quería minimizar mi estadía fuera de mi casa.

La cosa cambió cuando se metieron a robar a mi casa, y nos sentimos tan asustados que ya no era nuestro refugio. La costumbre y la necesidad, pero sobre todo nuevas precauciones, me hicieron volver a ver a la casa de mis papás como mi refugio.

Esta larga historia viene al caso, porque desde que recuerdo la Ciudad de México había sinónimo de inseguridad. Los provincianos se encomendaban a todos los santos antes de pisar suelo chilango y veían a todos con desconfianza. Cuando alguien me decía que cierta ciudad le parecía insegura, siempre bromeaba diciendo que había pisado Tepito, nada más peligroso. Ilusa

Cuando hace cuatro años comenzó esta dichosa guerra contra el narco, las noticias me parecían lejanas y por lo tanto risibles, esta tonta condición mexicana de ser capaces de reirnos de nuestra desgracia. Fue atrapado un importante narcotráficante en una narco fiesta...yo lo complementaba en mi cabeza imaginando su narco piñata, con el narco payaso, los narco dulceros y el narco pastel. El prefijo narco podía aplicarse a todo lo que un narco tocaba y de lo que se apropiaba.

La gracia, hasta cierto punto el brillo de esos personajes tan de fantasía, desapareció cuando se hicieron reales. Cuando la narco cultura se metió en todos los rincones de nuestro país y ya no es tan lejano. Ahora me aterra, de cerca. Además de la gracia, también cambió ese sentido de seguridad que daba la provincia y que al Distrito federal tanto le faltaba. Ahora las cosas parecen estar al revés, y estamos seguros en esta enorme ciudad, perdidos en el anonimato.

Pero, ¿hace cuatro años nos cargó la chingada?. No estoy del todo segura.

Pero tampoco quiero asegurar que ya nos cargó la chingada. De que la sociedad ha llegado a tal nivel de descomposición, en que ya no somos capaces de sentir empatía. En que ya no somos capaces de hacer nada por nosotros. Todos los días ruego a Dios que esta situación mejore. Que nos aleje del peligro.

No he perdido la fe de que México será el lugar donde mis hijos crecerán y que lo llegarán a querer tanto como yo, que todavía pienso que México tiene esperanza. Gran parte está en nosotros.

Tuesday, June 28, 2011

Las caricaturas siempre me hacen llorar


Cuando yo era niña, no estaba de moda todo este asunto de la psicología, la terapia y los niños hiperactivos. Si un niño era muy travieso, sus papás lo castigaban de la forma más creativa que encontraban y no se molestaban en suponer la hiperactividad. Si un niño reprobaba, sufría la humillación púlbica de llamarse el burro y nadie pensa que podría tener trástorno por déficit de atención. Los niños eramos niños, y casi todo se remediaba con unas buenas nalgadas o repeticiones interminables de las tablas.

Obviamente hemos avanzado bastante al respecto, pero tengo mis dudas sobre el beneficio que tiene sobre los niños que no sufren ningún desorden psicológico que les impida desarrollarse plenamente (quería poner normales, pero pensé en lo discriminadora que me leería). Conozco niños a los que se les perdonan todas sus travesuras, aunque hace años que dejaron de ser si quiera simpáticas, por el hecho de decir es hiperactivo. O, reprobó otra vez el año porque tiene déficit de atención (diagnosticado por el papa o la mamá y no por un experto), el que se la pase jugando todo el tiempo video juegos, no haga tareas y se burle de la maestra, no tiene relación.

Claro, aquellos que se han beneficiado de la difusión del conocimiento de estas enfermedades, y su tratamiento ahora pueden seguir adelante. Pero de ellos no quiero hablar. Quiero hablar un poco de las diferencias entre la niñez hace unos años y la de ahora.

Y es que amanecí con la canción de Sailor Moon, no podía creer que todavía recordara claramente los versos que la componen. Recuerdo también con claridad, la mayoría de los diáogos de Heidi, Candy y Remi. Obviamente las canciones de inicio y final de esas caricaturas era la música que me acompañó en mi niñez y pre adolescencia ( ya luego le entré al tamborazo y caí hasta con Nirvana). Pero lo que me dejó pensando no fue esa habilidad de mi cerebro de recordar cosas inservibles para la vida laboral (esa capacidad ya sabía que la tenía y me gusta bastante). No, lo que me sorprendió es que todas esa caricaturas estaban cargadas de un dramatismo impresionante ¿No me creen?

Heidi, sus padres mueren, la llevan a los cinco años a vivir con un abuelo que jamás ha visto y es abandonada en lo alto de una montaña a vivir entre cabras. Después, la separan de su querido abuelo para llevarla a vivir bajo la tutela de una amargada solterona en Frankfurt, a acompañar a una minusválida que vive prácticamente sóla sin la compañía de su adorado padre y abuela (no sé por que chingaos no podían quedarse con ella, les faltaba el internet para hacer sus negocios).

Candy, era la reina del drama. No por lo que ella hacía, sino por los que le tocó vivir. es huérfana, su mejor amiga le pone un cuatro y evita que adopten a Candy, para ser ella la adoptada. Años después la adoptan, para ser la sirvienta de dos niños malcriados. Se enamora de un muchachito amanerado, que muere al caer de un caballo. La adopta el bisabuelo William y la envía a estudiar a Inglaterra, donde conoce al amor de su vida, del que se tiene que separar por una jugarreta del destino. Cuando regresa a América, trata de ser feliz y estudia para enfermera. Ella y Terry, el amor de su vida del que se separó, intentan seguir con el romance pero una bruja malvada se interpone entre ellos y chantajea a Terry para casarse con ella porque le salvó la vida.

Remi, ohh Remi. Él tiene un final feliz, pero antes pasa por una serie de penurias que parecían manda. Primero, vendena su querida vaca y luego lo evnden a él a un espectáculo callejero, algo así como un circo ambulante. Aprende a vivir con sus compañeros y los llega a querer como a una familia. Pero el dirigente, y único humano muere después de un frío invierno y Remi se queda solo. Por suerte, una familia lo adopta y vive feliz, por dos meses. Esta familia pierde todo lo que tiene debido a una tormenta, y el padre tiene que ir a la cárcel, dejando a sus hijos a merced de sus familiares, quienes obviamente no se hacen cargo de Remi. Él vuelve a las calles, con él único sobrevieviente de la compañía, un perrito llamado Capi. Para no seguir recordando cosas tristes y cómo Remi era el de la mala suerte, les diré que al final encuentra a su verdadera madre (la primera lo adoptó, luego de que su esposo se robó a Remi) y crece para ser un renombrado abogado.

Pero todas estas caricaturas tienen una carga emotiva tremenda. Y luego se preguntan por qué somos tan dramáicas las mujeres. Nos somos todas, sólo las que crecimos con las repeticiones interminables de estas caricaturas.

Ahora los niños tienen psicólogos que los enderecen a las primeras señales de enchuecamiento. Pero carecen de caricaturas que les despierten esa emotividad gigantesca. Espero no nos arrepintamos cuando sea muy tarde.

Tuesday, June 14, 2011

El aniversario


Hace mucho tiempo que no escribía, y es que me siento sin mucho material para hacerlo. Pero, por otro lado, la escritura siempre me ha servido para exorcizar lo malo (por no decir lo peor) de mí e incluso, lo utilizo para purificarlo (o al menos ponerle un poco de cloro a mi negra alma).

Antes de sentarme frente a la página en blanco que contendrá la historia que contaré, pasan por mi cabeza millones de ideas. Lo malo es que se esfuman cuando llega el momento en que las moldeare para ser una historia digna de contar, pero sobre todo de leer.

Hace unos días me metí a mi blog para ver qué tan viejo se había hecho, la última entrada tiene casi un año. Y siento que han pasado buenos sucesos desde esa fecha pero simplemente no había tenido el humor de contarlos. Pero cuando yo re leí lo escrito, pude, en parte, revivir el momento o la sensación que tuve al escribirlos. Es como ver un álbum de fotografías, pero con más resolución porque sólo usa palabras y no imágenes.

Ahora que estoy por cumplir tres décadas de vida (todavía me falta un año pero más vale irme haciendo a la idea) se hace más importante dejar constancia de lo vivido, porque además de los hoyos con los que siempre he tenido que lidiar en mi memoria, ahora la información acumulada es más y comienza a comprimir los nombres de los niños héroes, los planes de la revolución e independencia (a estos ya los ha mezclado en un sólo archivo y si nunca aprendí quién los promulgó, ahora no recuerdo ni en qué época lo hizo) o de plano a exiliar lo que piensa no necesitaré (las tablas de multiplicar se han ido de una en una, ahora sólo me quedan hasta la del cinco).

Y hoy, además de divagar, quería hablar sobre un tema que me emociona mucho: mi aniversario. Bueno , nuestro aniversario. Y es que en este mes cumplimos cuatro años de estar casados, y quería recordar cómo era la vida antes de esto.

Pero tengo un gran problema, simplemente mi memoria no me deja en paz y no me da tregua con su ineptitud y me he dado cuenta que casi no recuerdo cómo era no vivir con el Juli. Ahora que cada mañana despierto y lo veo a mi lado, que corremos juntos para tratar de llegar a tiempo al trabajo, que pasamos todas las vacaciones y fines de semana juntos, que alguien escucha mis sueños locos, que confía en mi y que nunca nos sentimos solos, ya no puedo recordar cómo era antes de Juli.

Al final de escribir el párrafo de arriba me di cuenta que no fue mi memoria quien lo borró por descuido, fui yo la que le ordené que disolviera ese límite de nuestra boda porque entendí que desde que me enamoré, no he estado ni un día incompleta y sigo siendo "la novia" de mi esposo.

Monday, May 17, 2010

La bebé Melón

A veces tengo mil ideas sobre qué escribir, pero la mayoría sólo tengo una página en blanco con pequeñas frases que el facebook puede transmitir fácilmente. Pero hoy no es la ocasión, hoy quiero contar mi sueño.

Me fascina escuchar los sueños ajenos, los de Juli son particularmente chistosos, pero es que casi siempre la gente cuenta sus buenos sueños. Hasta el momento nadie me ha contado que estaba en una junta durmiéndose o tenía que entregar un proyecto, sin que haya algo chispa que valga la pena contarse. Y como mi sueño me dió mucha risa no dejaré que se me olvide.

Resulta que estaba yo en el hospital y acababa de tener un bebé. Cuando la veía era la bebé más bonita del mundo pero tenía un ojito que se le iba de vacaciones. Mientras yo la observaba llegó la enfermera, que al ver su ojito me dijo que le tendrían que hacer un transplante de ojo, que justo tenían uno en la bodega ─nótese mi gran conocimiento médico─ que en cuanto yo quisiera se lo cambiaban. Yo, lógicamente me oponía, y argumentaba que no se le veía feito, total después de más grandecita se lo operabamos.

Ya, por esa mágia de los sueños, estaba acostada en cama de mi mamá viendo a mi bebé, me levantaba y salía a la sala de mi casa a presentarles a la beba. Después de jugar un rato con ella, me salía a recoger al Juli y a darle la noticia de que habíamos tenido una bebé, porque ninguno de los dos sabíamos que ibamos a ser papás. Lo mejor de todo fue que Juli no se sorprendía y se ponía muy contento.

Cuando regresabamos a la casa de mis papás, me abría mi hermana con la bebé en brazos y me decía que se alegraba de que hubiera vuelto que la bebé estaba muy mal y me la daba. Yo la veía y notaba que sos ojitos como que se le habían hundido y su boquita estaba comprimida.

¡Ay ayyy!─ comencé a gritar ─¡es que desde que nació se me olvidó darle de comer, ay!─. Yo, madre dormida primeriza, intentaba darle de comer, pero ella como que no reaccionaba y yo seguía con el llanto. Entonces se acercaba mi mamá, después de verme tan desesperada, me preguntaba que por qué no le metíamos la cuchara para ver si era un melón. Así que tomabamos una cuchara y la enterrabamos y sí, efectivamente no era mi bebé, era un melón. Uff que alivio que no se le habían caido sus ojitos, pero en dónde estaba mi bebé.

En esas disertaciones estaba yo, en realidad bastante alterada gritando que en dónde estaba mi bebé, cuando, por suerte, el Juli me despertó para desayunar.

Ojalá la próxima vez tenga sueños más tranquilos

Thursday, January 14, 2010

Haití y mis pensamientos desencadenados

Desafortunadamente la noticia que ocupa los titulares en México y en el mundo es la profunda desgracia por la que pasa Haití, país que pocas veces volteamos a ver. Es el más pobre de América, ha tenido varios golpes de estado y la violencia en sus calles tiene niveles alarmantes. Para colmo un terremoto destruye su capital y nos deja imágenes de la más absoluta desolación de sus habitantes.Por supuesto esta es una desgracia, una de las mayores de los últimos tiempos y las condiciones tan precarias de Haití dificultan que la ayuda humanitaria llegue a sus manos.

Los medios de comunicación se ocupan de dar detalles sobre esta situación tan lamentable. Pero lo más lamentable, en mi opinión, es que rebasan su obligación de comunicar lo esencial para lucar con el sufrimiento. He visto montones de imágenes que estoy segura no me dejaran dormir esta noche, y sé que son imágenes reales, son personas que están sufriendo o que quizás para el momento en que escribo estas líneas sus corazones han dejado de latir ¿Es realmente necesario que veamos esas imágenes? ¿Es impresindible que nos den crónicas tan precisas del dolor de los haitianos? Definitivamente motivan a cooperar para ayudarlos a salir adelante, pero de una forma cruel. Podrían al menos advertir al público de las imágenes que están a punto de observar. Humilidemente pienso que eso es morbo y no periodismo.

Es que Haití no es el único ejemplo, el periódico el gráfico se encarga de otorgarme un banco de imágenes para mis noches de inmsomnio, el atropellado, decapitado, apuñalado, etcétera. Tengo varias que no podré borrar ni con muchos años y la mayoría de esas las vi cuando era niña. Esa persona que aparece en primera plana de los periódicos de nota roja tenía un nombre, una vida y sobre todo una familia a la que lo último que le hubiera gustado es que un ser querido tuviera sus quince minutos de fama en esa forma tan violenta.

Y sé que muchas personas no son tan sensibles a este tipo de imágenes como lo pueden ser los niños (y yo) pero es labor de los medios de comunicación evitar que estas imágenes sean tan comunes que nuestra insensibilidad ante la violencia o desgracia humana aumente cada día más. Tal vez sería suficiente una simple advertencia y quitar esas imágenes de la primera plana.

Al final, lo importante es Haití, saber que si bien las imágenes son reales el mundo no cerrará los ojos –por terribles que éstas sean– y ayudará a que el panorama se cambie por completo. Los medios quieren vender, pero nosotros ayudar...

Wednesday, December 02, 2009

Tuc toma perro, capirucho doble

Con lo que cuesta un boleto para la fiesta de fin de año, dos niños reciben un tratamiento para la anemia

Eso me lo dijo el Juli la semana pasada y me dejó reflexionando. Viéndolo positivamente, me hace pensar que siempre podemos ayudar, más de lo que pensamos

¡Asómate para averiguar qué puedes hacer!

"A veces sentimos que lo que hacemos es sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota"
Madre Teresa de Calcuta

Solicito superpoderes

La vida es muy sabia, no debería caber duda. Un ejemplo claro es que los poderes sobrenaturales no son repartidos entre gente que no sabría cómo usarlos. Sabiamente se lo dijo su tío a Peter Parker, un gran poder viene con una gran responsabilidad. Por lo tanto no espero que después de un experimento científico, mis montones de millones invertidos en tecnología de combate o una mutación inesperada de mis genes me otorguen super poderes. Bueno sí lo espero, pero la única opción que me queda es esperar la mutación porque si tuviera millones los invertiría en otra cosa que no fuera un chapimovil ni un avión supersónico y tampoco soy científica.

Imaginemos un mundo donde yo tengo super poderes. Primero no quiero TODOS los superpoderes que marvel me ha mostrado en su catálogo, me conformo con poder controlar la mente de los demás y mover objetos con el poder de mi mente (telepatía y telequinesis, así como el Profesor Xavier). Ahora sí, todo aquel que atente contra el bienestar de la humanidad sería castigado. A la encantadora viejita del M-306 que tira la basura inorgánica en el contenedor de la basura orgánica la obligaría a morder sus latas para entender la diferencia; a aquel que se pasa un alto, lo frenaría y después de obligarlo a golpearse varias veces contra el volante, lo pararía frente su auto, mientras traigo un oficial de transito para que levante su infracción, hay que dejar que la ley cumpla su función. También haría que la mujer mugrosa se limpia con un dedo los dientes y se agarra del tubo del metro, limpie con un cepillito los baños públicos del metro. Haría grandes obras, que Paris Hilton aprendiera a leer, que Paulina Rubio dejara de hablar, que los políticos mexicanos además de ponerse a trabajar donaran tres cuartas partes de su sueldo a causas de caridad, los reality shows no verían la luz nunca más, y haría que todo el mundo se diera cuenta que el oso de Tous es horrible ... cuantos planes y sueños que podría llevar a cabo controlando un par de mentes al día.

Pero como dije, la vida es sabia y ya que muchas de mis soluciones son un tanto drásticas creo que no me darán mis superpoderes... si nada más me dan la telequinesis me conformo, ya no tener que levantarme por el control remoto sería una gran ganancia

Friday, November 20, 2009

¿Y todo para qué?


Durante largos años repetimos en la escuela lo que era la Revolución Mexicana, los factores que la provocaron y los objetivos que perseguía. Fueron años de adoctrinamiento que tuvieron un resultado parcial porque, aunque seguramente hemos olvidado todo, recordamos a los personajes protagónicos de esta lucha social, aunque sea tan sólo por frases que intentan condensar todo su espítu revolucionario.

Hace poco, en uno de mis viajes tratando de huir de mis responsabilidades, me puse a leer acerca de Porfirio Díaz y su familia. Debo confesar que nunca lo he podido concebir como la bruja del cuento –como le aconseje a mi sobrina para que pudiera memorizar su discurso sobre la Revolución–, porque es un personaje que, para mi, está lleno de matices que lo colocan como un hombre inteligente que amaba a su país, pero perdió el rumbo. Y lo mismo ha comenzado a pasarme con otros personajes de la historia (Santa Anna no lo ha logrado todavía, pero ha tenido sus intentos). Eran seres humanos, con defectos y virtudes. Muchos tuvieron más defectos que virtudes, pero sobre todo aquellos que hemos bautizado como héroes tenían como característica principal un ideal por el que, casi siempre, dieron la vida. Eran fieles a sus principios y los antepusieron incluso de sus intereses personales.

De la familia de Díaz llegué a Emiliano Zapata, que fue el caballerango del yerno incómdo de Díaz –solía golpear a su esposa y resulto tener más que tendencias homosexuales–. Zapata fue contratado por su gran capacidad para criar caballos, y traido a la ciudad para seguir realizando esta tarea. Todo terminó cuando Zapata regresó a su natal Tlaltizapán indignado porque los caballos que cuidaba tenían mejor vida que los campesinos entre los que había crecido.

Hace poco visité una exposición fotográfica titulada "los últimos revolucionarios" en el Museo de la Revolución del Sur (en Tlaltizapán, Morelos) con fotos de revolucionarios, ya viejos, o de sus familias mostrando sus recuerdos de esa época. La tristeza me invadió, porque a pesar de que estas personas lucharon codo a codo con el General Zapata, y dejaron todo por lograr su meta de "la tierra es de quien la trabaja", las condiciones en las que sus casas se encontraban eran paupérrimas.

Nada pasó. Nada cambió. Los ricos siguen ricos, los pobres aún más pobres y siguen cargando sobre su espalda años de injusticia social, que los margina y condena no sólo a mantener esta situación de miseria, sino a empeorarla.

¿Se acabaron los héroes? No me gusta pensar que todo ese romanticismo que envuelve a la Revolución es sólo un velo que la hace muy atractiva, pero útopica. Mucho menos quiero terminar de convencerme de que ya no podemos hacer nada. Quizás no debemos esperar el mesías, ese caudillo revolucionario que nos guíe hacia un nuevo México. Es momento de cambiar desde el fondo, comenzando por nosotros.

"El mundo está como está, no por la gente mala, sino por la gente buena que no hace nada al respecto"
Nosequienycomoyatengosueñomañanainvestigo

Thursday, October 29, 2009

Todos Santos


En la época prehispánica, nuestros antepasados no vivían con la amenaza moral del castigo eterno si te portabas mal. Estaban tan bien organizados que eso no hacía falta y el lugar de residencia eterno estaba marcado más que por tus acciones, por la forma en que morías. Si tu muerte tenía que ver con el agua te ibas derechito y sin escalas al Tlalocan, juntito a Tláloc, dios de la lluvia. Un lugar privilegiado era el Omeyocan, destino de aquellos que morían en combate y las mujeres que morían durante el parto. Huitzilopochtli, dios de la guerra, era quien dominaba este "cielo".

El tercer y último lugar a donde las almas desligadas de su cuerpo podían llegar era el Mictlán, donde iban los muertos por causas naturales. Ahí, existían varios niveles con diferentes obstáculos que el difunto tenía que atravezar antes de poder llegar al lugar donde alcanzaría el eterno descanso y la liberación de su alma. El más famoso de estos obstáculos es el del caudaloso río, que sólo se podía atravezar con la ayuda de un perro; y si por alguna razón trataste mal durante tu vida a uno de estos animales, te quedarías del otro lado del río. Algo parecido a no llevar monedas para pagar a Caronte, el barquero, para que te cruzara el río; aunque este caso se solucionaba con unas monedas en los ojos o debajo de la lengua.

El día de muertos era una celebración muy importante para los antiguos mexicanos, y lo siguio siendo aún después de la llegada de los españoles, quienes se las arreglaron para transformarla, en combinación con la celebración católica de Todos los Santos. Al final quedó una mezcla única y heterógenea que combina características de ambas fiestas.

Supongo que fruto de esa mezcla es el complejo protocolo de llegada de los muertos a visitar nuestra dimensión, en donde, según fuentes oficiales (mi abuela) aquellos que murieron en desgracia llegan el 28 de octubre, quienes murieron sin bautizarse el 29, el 30 es el día en que llegan los no nacidos, el 31 los niños y el 1° de noviembre los adultos. Quien definió ese proceso de llegada, consideró que es más difícil y congestionado el camino de ida que el de regreso, porque el 2 de noviembre, con las canastas llenas de regalos que recogen de la ofrenda, regresan todos juntos.

Mi abuelita consideraba al día de muertos más importante que cualquier otra fiesta. Empeñaba lo empeñable, trabajaba más de lo normal para poder obtener el dinero necesario y poder celebrarla. Hacía montones de tamales, compraba decenas de panes y fabricaba sus propias flores multicolor para que su altar fuera perfecto. Ya no conocí los altares de su juventud (en donde sus fuerzas eran suficientes para trabajar hasta alcanzar su objetivo), pero mi mamá me ha platicado tanto de ellos que puedo imaginarlos, con sus varios niveles, sus manteles blancos, la variedad de comida, dulces, juguetes, cigarros y hasta maquillaje. Todo esperando la visita de sus seres queridos para que supieran cuanto le hacían falta y que siempre los llevaba en su corazón. El altar de mi casa se quedará tamales atrás de los que hacía mi adorada abuelita, pero con sus dos pequeños niveles, tiene el mismo objetivo: hacerles saber cuanto los extraño.

Me fascina la riqueza cultural que esta fiesta ofrece, llena de color y sabor que invita a participar de ella. Y no pienso despreciarle su invitación.